Kershaw vivió el juego de su vida

El sin hit ni carrera de Clayton Kershaw puede servir de bálsamo a los Dodgers.
Kershaw vivió el juego de su vida
Kershaw lo afirma: lo recordaré el resto de mi vida.
Foto: Getty Images

Cuando Clayton Kershaw se derrumbó en el sexto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en San Luis el año pasado, el estelar zurdo reconoció que había sido el peor de los fracasos de su vida.

Ocho meses después se reivindicó consigo mismo y con la fanaticada angelina al tirar un juego sin hit ni carrera ante los Rockies de Colorado con ribetes de perfección.

“Es lo más grande que me ha pasado. Lo recordaré el resto de mi vida”, dijo Kershaw.

La proeza del as de los Dodgers se aparece justo cuando el equipo está a cuatro juegos de los Gigantes de San Francisco, líderes de la División Oeste.

Ese empuje del mejor lanzador de las Grandes Ligas podría servir de bálsamo a un equipo que ha trastabillado en las últimas semanas y que aún así sigue siendo el llamado para llevarse todo esta temporada.

La obra maestra del hombre que ha obtenido dos premios Cy Young en las últimas tres temporadas pasará a la historia por varias razones de peso. Basta con revisar los libros de récords para percatarse de que los 15 ponches con los que adornó su gran noche del miércoles en el Dodger Stadium no tienen precedente en un juego sin hit logrado por la legendaria franquicia azul.

Ni el mismísimo Sandy Koufax, su mentor de siempre, que dejó su nombre escrito con letras doradas con cuatro juegos de esas características, uno de ellos perfecto, pudo alcanzar esa cifra de ponches en una de sus joyas. Kershaw se codea ahora con otro de los grandes del arte de lanzar: Warren Spahn, que también ponchó a 15 en su juego sin hit ni carrera en 1960.

Y estuvo a uno de igualar la marca de otro gigante: Nolan Ryan, que obtuvo 16 en aquel inolvidable ‘no hitter’ al servicio de sus Rangers de Texas frente a los Azulejos de Toronto, un 1 de mayo de 1991.

Un error de Hanley Ramírez en la séptima entrada impidió a que Kershaw culminara su monumental jornada con un juego perfecto. Esa pifia del paracorto dominicano hizo retroceder la memoria de los viejos seguidores de los Dodgers.

Los fans angelinos que ya peinan algunas canas y recurren al sombrero para ocultar su calvicie recuerdan otra joya. La del también zurdo Jerry Reuss, que también acarició la perfección.

Fue un 27 de junio de 1980, en el Candlestick Park de San Francisco, cuando Reuss retiró a 27 de 28 Gigantes después de un error en la primera entrada, también responsabilidad de un shortstop: Bill Russell, tras roletazo inofensivo de Jack Clark.

Para el piloto Don Mattingly ver a Kershaw despachar en orden a 27 de 28 bateadores no lo sorprendió. “Sabía que esto iba a ocurrir en cualquier momento. Se lo merece porque es un perfeccionista y un trabajador incansable”, comentó.

Los Dodgers abren hoy una serie de tres juegos en San Diego. Mattingly ha reiterado que necesita entrar a la pausa del Juego de Estrellas muy cerca de los Gigantes.

En junio pasado, Yasiel Puig hizo posible uno de los repuntes más extraordinarios en la historia del equipo.

A partir de esta noche, Kershaw aún saboreando su magistral faena, podría ser el hombre que al final del camino haya sido el responsable de una remontada para cumplir con el objetivo de todos sus compañeros y hacer valederos los pronósticos que colocan a los Dodgers no sólo en los playoffs si no celebrando la Serie Mundial como en 1988.