Maestro sentenciado a 12 años de cárcel por abuso sexual

Robert Pimentel es acusado de tocar inapropiadamente a estudiantes de primaria
Maestro sentenciado a 12 años de cárcel por abuso sexual
Robert Pimentel aparece junto a su abogado durante su sentencia por abuso.
Foto: La Opinión - Ciro Cesar

Un ex profesor de Los Ángeles fue sentenciado ayer a 12 años en una prisión estatal por tocar de manera inapropiada a por lo menos 15 estudiantes de la escuela primaria George de la Torre Jr, en Wilmington.

A Robert Pimentel, quien impartió clases hasta el año 2012, también le exigieron no tener contacto con las víctimas y no acercarse a la institución durante 10 años. También deberá pagar más de $280 mil, como parte de un acuerdo extrajudicial entre la Fiscalía y los abogados del antiguo educador. Pimentel fue arrestado en 2013.

Los abogados de las víctimas alegan que el Distrito Escolar de Los Ángeles (LAUSD) falló en proteger a las niñas que Pimentel tocó de manera inapropiada, ya que supuestamente sabía de la conducta del docente desde 2002 y le permitieron seguir en las aulas. Hay más de diez demandas pendientes contra el Distrito.

“Esto es sólo justicia parcial”, dijo el abogado John Manly, quien representó a las víctimas. “Aunque el señor Pimentel irá a prisión, no lo harán quienes le abrieron la puerta y le dieron acceso a los niños”.

En una conferencia afuera de la corte de Long Beach, Manly exigió a las autoridades educativas cambiar una supuesta política que “esconde” a los depredadores sexuales. “No sabemos a este día cuántos maestros han sido removidos de los salones de clases por alegatos creíbles de que abusaron de niños”, dijo Manly. “Lo mantienen en secreto”, agregó.

El LAUSD, por su parte, negó que proteja a los abusadores y recalcó que “agresivamente” lucha contra estos. “Todos los días nuestros profesores, personal y liderazgo trabajan duro para proteger a los estudiantes que servimos. Hemos adoptado sistemáticamente medidas para mejorar nuestros esfuerzos de protección para nuestros alumnos”, indicó David Holmquist, consejero general del LAUSD.

Desgarradores testimonios de algunas víctimas de Pimentel se escucharon en el juzgado. Una de ellas, una adolescente, no pudo siquiera leer su historia ante el juez. El llanto se lo impidió. “Es claro cómo ha afectado a todos estos niños y a mí”, mencionó su padre.

Vistiendo un uniforme de preso de color azul y con esposas en las manos, Pimentel escuchó ocho testimonios que fueron escritos por las víctimas y sus padres. La mayoría fueron leídos por una fiscal. “Me da asco, es desagradable y malo”, leyó la funcionaria en la corte. Pimentel los escuchó con la mirada perdida.

Una madre detalló que incluso lo invitó a celebraciones familiares. “Bob era como un familiar […] Pasó muchos tiempos felices con nuestra familia […] Aún deseo que esto no hubiera sucedido. ¿Por qué no lo alejé de mi hija cuando él comenzó a tocarla?”, se preguntaba con la voz quebrada.

Otra madre cuestionaba: “¿Cómo voy a quitar el dolor que sufre mi hija a diario?” y acusó al LAUSD de supuesta negligencia. “No protegió a mi hija”, recalcó.

El juez James Pierce intentó reconfortar a las víctimas y a sus padres, diciendo que “no es su culpa; hay un camino por delante”, y reprendió al acusado antes de leer la sentencia. “Usted ha afectado a familias enteras y a comunidades, eso es lo peor aquí”, señaló el juez.

Leonard Levine, defensor legal de Pimentel, comentó que su cliente aceptó la propuesta de la Fiscalía a pesar de que jamás reconoció los alegatos en su contra. “Él consistentemente negó las acusaciones […] aceptamos el hecho de que él quiso aceptar la oferta pensando que es en su mejor interés”, mencionó.