Samuráis y helénicos no tienen pegada

Perdona a tu enemigo, no hay nada que le enfurezca más. Subtítulo
Samuráis y helénicos no tienen pegada
Vasileios Torosidis (izq.), de Grecia, disputa el balón con Shinji Okazaki en el encuentro de ayer, en Natal.
Foto: EFE

NATAL, BRASIL

Japón, pese a jugar con un hombre más durante casi una hora, fue incapaz de marcarle un gol a Grecia, empató sin goles y envió a Colombia a los octavos de final.

Japoneses y griegos viven en las antípodas. Mientras los orientales tiran de entusiasmo y les gusta la velocidad, el equipo de Fernando Santos siempre avanza con un ojo puesto en la retaguardia. Confía en cualquier acción que le dé una ventaja que defender.

Por eso, con su futbol dinámico, Japón controló por completo el primer tiempo. Tuvo el balón prácticamente en todo momento (70 por ciento de posesión) y abrió bien el juego por ambas bandas, pero le faltó un remate certero. Lo intentó Okubo hasta en tres ocasiones y Honda, a balón parado, pero no encontraron la forma de superar a Orestis Karnezis.

Grecia, además, tuvo que luchar contra el infortunio. Se quedó sin su mejor atacante, Mitroglu en el minuto 35, y poco después, Katsouranis, que se ganó dos tarjetas en once minutos y salió del campo al 42′.

El resto fue un quiero y no puedo nipón. Un reguero de claras ocasiones falladas por Okubo, Honda o Uchida, un tratado de impotencia para alegría de los griegos, que aún siguen vivos.