Tribunal apoya vivir en autos

Fallo judicial hecha a tierra ordenanza que prohibía esto en Los Ángeles
Tribunal apoya vivir en autos
Julio Treto vive en su casa rodante desde hace varios años.
Foto: La Opinión - Ciro Cesar

Esquizofrénico, deprimido y abandonado por su familia, Julio Treto agradece que no pasó la noche en la intemperie porque aún sirve la casa rodante que compró en 1986, cuando empezó su desgracia. “Yo he tenido suerte, pero mucha gente está en la calle y no tiene nada”, comenta.

Para Treto, nacido en Cuba hace 62 años, la mañana llegó con una buena noticia: se enteró que un panel de la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito concluyó que la ordenanza de la ciudad de Los Ángeles que prohíbe que las personas vivan en sus vehículos es inconstitucional.

El fallo subraya que dicha ley discrimina a los que carecen de hogar, un grupo que podrían integrar hasta 54 mil personas. “La ciudad de Los Ángeles tiene mucha opciones a su alcance para aliviar la difícil situación y el sufrimiento de los desamparados”, señaló el juez Harry Pregerson.

Treto —quien durante el día estaciona su casa rodante en Riverside Drive y San Fernando Road, y por las noches la deja en el lote de parqueo de un restaurante — aplaude este veredicto. “Es una decisión muy buena porque estamos en la desgracia al vivir en la calle: no tenemos familia, ni trabajo, estamos enfermos, estamos tirados al abandono”, dice quien comparte el coche con otro cubano.

Un grupo de personas que viven en sus vehículos demandó a la Ciudad en 2011, luego que la Policía los echó de Venice, en respuesta a múltiples quejas de los vecinos. “¿Por qué los que trabajan duro tienen que llevar la carga de los que no quieren trabajar siete días de la semana?”, expresó el empresario Kamran Razavi. “La comunidad de Venice ha sufrido mucho por este problema”, dijo Patricia Cohen.

La querella perdió en un tribunal federal y el grupo apeló, logrando finalmente que les dieran la razón.

“Dejen a la gente ser libre, no la presionen, al menos que su comportamiento dañe a otros”, señaló David Sterner, quien pasa los días en una casa móvil estacionada en la San Fernando Road. “La gente tiene que vivir en algún lugar y no hay mayor presión que te pidan que te vayas”, agregó.

Un veterano de guerra, Sterner, de 63 años, compró su única morada por $96 mil y vive con “Taco”, un perico de casi 30 años. El ave es su única compañía; su familia se mudó a New Jersey.

“¡Salúdame!”, le ordena al perico, al cual le ha enseñado trucos circenses.

Sterner es amable y habla con voz suave. Él parece desvariar al afirmar que su vehículo está listo para cuando la sequía en California sea aún peor. “Se podrá mal aquí y este coche está preparado”, dice.