Querer y creer

@Elviejohoracio

Ver a Miguel Herrera derribado sobre el césped cual tortuga boca arriba para intentar recomponer su verticalidad contagia. Contagia el gozo y la satisfacción de ver a una selección capaz de ser más que un equipo: una familia.

México ha enviado un discurso reflexivo: la diferencia entre el deber y el poder radica en el querer y creer.

En diciembre, tras conocerse el grupo en el cual estarían alojados en esta Copa del Mundo, fueron contados quienes dieron larga vida al Tricolor, pero uno de ellos fue su técnico y hoy, ahí, con césped entre los cabellos, Miguel Herrera vive la plenitud del padre orgulloso.

Holanda es el siguiente rival del equipo verde.

Hay ya quienes entonan la derrotista y amarga liturgia del quinto partido: “Si no se llega a cuartos de final, nada habrá valido la pena”. No es verdad.

Los de Miguel Herrera han demostrado la capacidad de los futbolistas de México, jugadores disciplinados tácticamente, inteligentes, técnicos y con hambre.

Varios de aquí se habrán revaluado en el mercado; unos, como “Rafa” Márquez, habrán vuelto a dar lustre a su exitoso pasado en Europa y otro más, como el “Gallito” Vázquez y, ¿por qué no?, el propio entrenador, despertarán el interés internacional.

El futbol es más que sólo resultados.

Los títulos son para muy pocos, pero las alegrías y el orgullo de ver a un equipo levantarse de entre los infiernos del descrédito son eternos para quienes lo lograron y quienes los acompañaron en la odisea.

Enhorabuena para una selección diferente.