El amigo de cuatro patas ayuda a mejorar la lectura en niños

Este programa permite a los niños leer en voz alta a mascotas
El amigo de cuatro patas ayuda a mejorar la lectura en niños
Canes ayudan a los niños a perfeccionar su lectura.
Foto: Suministrada

Rosa Sánchez y su hija Perla se acercaron a la biblioteca de Granada Hills para buscar unos libros, y al ver que unos niños le estaban leyendo a un grupo de perros, la niña también quiso participar.

“Vinimos a la biblioteca y vimos a los perros y nos animamos a entrar. Como ella está aprendiendo a leer, sé que esto le ayuda”, dijo Sánchez. “Me encanta este programa y creo que la voy a traer cada mes”, añadió la madre.

Los niños con dificultades para leer pueden sentirse intimidados por temor a las críticas. Pero saben que hay un amigo de cuatro patas que nunca hará eso.

Desde sus inicios en el 2007, el programa Animales de la Playa que Leen con los Niños (BARK) ha ayudado a menores a mejorar sus destrezas de lectura y confianza en sí mismos mediante la lectura en voz alta a perros entrenados.

“Si enseñamos a los niños a leer, logramos algo diferente con sus vidas”, dijo Josie Gavieres, directora de BARK. “No somos maestros ni tutores entrenados. Solo los ayudamos a que practiquen la lectura en un ambiente divertido”, añadió.

Los grupos voluntarios con sus perros que conforman el programa visitan escuelas y bibliotecas en forma periódica, en donde los niños pueden escoger un libro y sentarse a leer frente a un can. El programa funciona en diversas partes del Sur de California, como el Valle de San Fernando y los condados de Orange y San Diego.

En las bibliotecas los niños pueden leer durante una hora, rotando los oyentes caninos durante ese tiempo. Los estudiantes de segundo, tercero y cuarto grado leen entre 15 y 20 minutos, una vez por semana, por ocho semanas.

“Los niños comienzan a participar más en las clases porque se sienten más confiados”, dijo Gavieres. “Vienen uno a la vez, no hay nadie más en la clase. Se relajan, se divierten y no ven la hora de ir a pasar un rato con el perro. La lectura se convierte de ‘tengo que leer’ a ‘voy a ir a leer con el perro‘”, añadió.

Los equipos de BARK visitan también las casas de ancianos, centros de veteranos y de recuperación e incluso las universidades durante los días de exámenes finales. Estas visitas no se relacionan con lecturas sino más bien con terapias de relajación y recuperación.

Gavieres señala que un estudio hecho por la Universidad de California en Davis demostró que los niños que participan en este tipo de programa mejoran sus destrezas de lectura entre un 12 y 20 por ciento.

BARK es un programa compuesto completamente de voluntarios. Si alguna persona desea participar, lo que se necesita es un perro bien entrenado y disponibilidad de tiempo.

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