Se apagó la gran fanaticada del Tri

Derrota de la selección mexicana en el Mundial deja tristeza pero también alegría

Pequeños aficionados salen a ondear sus banderas en Huntington Park tras la derrota de su selección en el Mundial.
Pequeños aficionados salen a ondear sus banderas en Huntington Park tras la derrota de su selección en el Mundial.
Foto: Especial para La Opinión - Leopoldo Peña

Las porras, los gritos, aplausos, las cornetas y hasta los sí se puede, se acabaron en la Plaza México cuando Holanda le asestó un gol de penal a México que le dio el triunfo al país de los tulipanes.

En el restaurante La Huasteca, se hizo un silencio total.

Las sonrisas desaparecieron. Terminó la ilusión. Afuera sobre la explanada, las caras se cayeron. México estaba fuera del mundial.

Un Cielito Lindo trató de levantar el animo de los inmigrantes mexicanos en La Huasteca pero no sirvió de mucho.

“Lo que pasó, pasó. Somos humanos, cometemos errores, no somos perfectos. Pero México siempre está en mi corazón. Me siento orgulloso de la actuación de los jugadores”, dijo Noe Jiménez, apachurrado y a punto de las lágrimas.

Sin haber nada que celebrar, ni entusiamo para hablar mucho sobre la inesperada derrota, la fanaticada mexicana comenzó a abandonar a cuenta gotas los restaurantes de la Plaza México que abarrotados transmitieron el partido México-Holanda. Las banderas mexicanas quedaron enrolladas.

En el el juego México-Holanda no hubo grandes pantallas en la Plaza México a fin de prevenir disturbios. Por eso no llegaron las muchedumbres de los juegos anteriores de México. A pesar de eso, apenas había comenzado el primer tiempo, se estacionaron en la explanada de la plaza once patrullas del Sheriff con unos 20 oficiales que permanecían a la expectativa de que el orden no se alterara.

Pero no hubo necesidad de actuar, la fanáticos no tenían nada que festejar y con los animos caídos se fueron marchando.

Agentes del Sheriff de Los Ángeles reportaron que no hicieron ningún arresto. Y una hora después de terminado el juego, ya se habían retirado.

“Hubiera preferido no vender nada pero que México ganara”, dijo Luis García quien ha hecho su agosto vendiendo objetos alusivos al Mundial en la Plaza México. “No hombre, si México hubiera ganado, no tendría nada de mercancía ahorita”, agregó.

Aunque las caras eran tristes, y cabizbajas había la sensación entre los seguidores del tricolor que se dio la batalla.

Cindy Sedano quien vino desde Temecula en el condado de Riverside a la Plaza México para ver la justa expresó: “Perdimos pero fue un buen juego. Jugaron muy bien. Y me voy con el espíritu en alto”. Lupe Castañeda dijo que se sentía “un poco triste pero tengo el corazón contento porque hicieron un buen trabajo”.

Otros como José Solís del Sur de Los Ángeles piensan que si bien México jugó bien, se descontroló al final. “Les entró el nerviosismo”, opinó desencantado. Joseph Valencia coincidió en que los mexicanos se relajararon mucho después de conseguir su primer gol, no presionaron suficiente en el segundo tiempo.

Armando Cuellar quien vino junto con su familia a ver el encuentro, observó: “Perdimos pero hemos dado lo mejor que se pudo. Este triunfo de Holanda se debe también a errores del arbitraje”, dijo visiblemente desanimado.

Agregó que la excesiva seguridad en la Plaza Mexico era buena. “Es mucha exageración pero no debería haber desastre. Creo que ahora que estamos tan cerca de que nos den las licencias, que tenemos que portarnos bien”.

Propietarios de La Huasteca llamaban a los fans a tener cuidado porque habría retenes en los alrededores durante todo el día. Tan pronto terminó el juego, las ventas de licor se acabaron.

Con la plaza ya semivacía, a lo lejos se escuchó algún grito perdido de !Viva México! Carlos Paez de Pomona expresó sus respetos para la selección mexicana pero no se conformaba con la derrota. “Dominamos a Holanda. No era un penal lo que les hizo ganar. La FIFA quiere que la Copa la gane un equipo grande. Lo que cuenta es que hicimos un buen papel, no nos golearon”, dijo a manera de consolación.