¡Liquidaron a Nadal!

Nick Kyrgios, un debutante de 19 años, venció al #1 del mundo

LONDRES

Rafael Nadal, primer tenista del mundo, se despidió ayer de Wimbledon en los octavos de final al caer frente al joven australiano Nick Kyrgios, de 19 años y 144 del ránking, que le superó gracias a su potente servicio por 7-6 (5), 5-7, 7-6 (5) y 6-3, en dos horas y 58 minutos.

Kyrgios sumó 37 saques directos contra el mallorquín, que logró imponerse al resto al final del segundo set pero que se vio superado en los dos desempates del duelo y se quedó sin opciones cuando el australiano rompió su servicio por primera vez en el cuarto parcial.

“En esta superficie, cuando te encuentras ante un rival que decide servir y golpear cada bola con esa fuerza, tienes problemas. Creo que realmente no lo hice mal, pero así es el juego sobre hierba”, analizó tras el duelo Nadal, que aseguró que no se va de Londres “triste, mucho menos decepcionado”.

“Cuando vengo a jugar un Grand Slam sólo me voy satisfecho cuando gano, pero no creo que haya hecho un mal torneo ni que pudiera haber hecho mucho más. He luchado, he creado oportunidades y no se han dado las circunstancias para que fuera mejor”, afirmó el número uno del mundo, ganador de Wimbledon en 2008 y 2010.

Kyrgios deslumbró al público rompiendo diversos registros de precocidad en Wimbledon.

“Quiero ser el tenista número uno del mundo. Creo que ésa es mi motivación”, afirmó el tenista que participa como invitado. el tenista, que llegaba a Londres con invitación y que hoy se convirtió en el primer debutante que alcanza los cuartos de final desde 2004.

Más fortuna que Nadal, segundo cabeza de serie este año en Londres, cosechó el suizo Roger Federer, cuarto favorito, que tumbó en tres sets al español Tommy Robredo (6-1, 6-4 y 6-4, en una hora y 34 minutos).

El suizo no ha dejado escapar un solo set en su camino hacia los cuartos de final, y Robredo no fue capaz de cambiar esa estadística.

“En estos cuatro primeros partidos he llevado el control durante casi todo el duelo, aunque ha habido momentos duros, lo que es normal en estas rondas”, comentó Federer tras el duelo.

Cuestionado sobre las dudas que planean sobre su estado de forma después de haber quedado fuera de todas las finales de Grand Slam desde que ganó su último Wimbledon, el séptimo, en 2012, el suizo afirmó que no le preocupa “en absoluto lo que diga la gente.”

“El año pasado fue un año duro en muchos niveles, ya lo he explicado. Bajo la cabeza y trato de ganar, trato de jugar, eso todo. Este año está resultando claramente mejor”, dijo Federer, que mañana tendrá otra prueba de fuego, ante su compatriota Stanislas Wawrinka, vigente campeón en Australia.

El quinto favorito en Londres se deshizo por su parte en octavos de Feliciano López, con lo que dejó a Wimbledon sin jugadores españoles en cuartos (7-6(5), 7-6(7) y 6-3, en una hora y 58 minutos).

López se mantuvo durante gran parte del duelo pegado en el marcador al suizo, que decantó de su lado el desempate del primer parcial y aprovechó después la falta de acierto del español en cuatro bolas de set en el “tie break” del segundo que podrían haber cambiado el signo del partido.

“He jugado muchos partidos seguidos y quizás hoy no he estado igual de fino que otros días, es lo único que puedo decir. Aún así, si llego a ganar el segundo set evidentemente todo cambia, porque lo he tenido en la mano y lo he perdido”, dijo el español.

Muy lejos, más allá de las montañas de palabras, alejados de los países de las vocales y las consonantes, viven los textos simulados.

Viven aislados en casas de letras, en la costa de la semántica, un gran océano de lenguas. Un riachuelo llamado Pons fluye por su pueblo y los abastece con las normas necesarias.

Hablamos de un país paraisomático en el que a uno le caen pedazos de frases asadas en la boca.

Ni siquiera los todopoderosos signos de puntuación dominan a los textos simulados; una vida, se puede decir, poco ortográfica.

Pero un buen día, una pequeña línea de texto simulado, llamada Lorem Ipsum, decidió aventurarse y salir al vasto mundo de la gramática. El gran Oxmox le desanconsejó hacerlo, ya que esas tierras estaban llenas de comas malvadas, signos de interrogación salvajes y puntos y coma traicioneros, pero el texto simulado no se dejó atemorizar. Empacó sus siete versales, enfundó su inicial en el cinturón y se puso en camino. Cuando ya había escalado las primeras colinas de las montañas cursivas, se dio media vuelta

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