Plan de Obama ante escrutinio republicano

Boehner insiste en envío de Guardia Nacional para proteger la frontera
Plan de Obama ante escrutinio republicano
La Casa Blanca ha dicho que si bien los niños detenidos tendrán derecho al debido proceso de sus casos de inmigración, la mayoría de ellos no calificaría para asilo o estatus de refugiados y serán deportados.

WASHINGTON, D.C.— La suma de $3,700 millones que solicita el Presidente Barack Obama para afrontar la crisis de niños migrantes detenido en la frontera sur supera el presupuesto para la vigilancia fronteriza para el año fiscal 2015 y tendrá que ser sometida a un complejo proceso legislativo que puede tomar varias semanas y un arduo debate político.

De ser aprobada por la Cámara de Representantes, deberá ser debatida y sometida a voto también en el pleno del Senado.

No obstante, el presidente de la Cámara Baja, John Boehner, mantiene su postura de que la solución es desplegar a miembros de la Guardia Nacional a la frontera para “proveer apoyo humanitario en las áreas afectadas” por la crisis de los niños migrantes, según indicó su portavoz, Michael Steel.

Steel no precisó si los republicanos prevén incluir el despliegue de tropas en el proyecto de ley que será debatido en las próximas semanas en base a la petición de fondos.

Como parte de las enmiendas en el proceso de debate del proyecto de ley antes de su votación definitiva, los legisladores podrían aumentar o reducir la cantidad total de los fondos suplementarios solicitados o la cantidad asignada a cada una de las agencias en la propuesta de Obama para el manejo de la crisis de niños migrantes.

La Casa Blanca ha insistido en las últimas semanas en que si bien los niños tendrán derecho al debido proceso, la mayoría no calificaría para asilo o estatus de refugiado y serán deportados.

Mientras, reiterando su ofrecimiento de hacer cambios legislativos para agilizar las deportaciones de estos menores, el presidente del Comité Judicial, el republicano Bob Goodlatte, condenó que Obama “creó este desastre” y ahora pide dinero de los contribuyentes “sin rendición de cuentas ni un plan para frenar la crisis en la frontera”.

Su queja principal es que el dinero, a su juicio, está destinado a procesar a los indocumentados y no a frenar la inmigración ilegal en sí, por lo que insistió en que la solución es deportar a los indocumentados.

La Casa Blanca no incluyó cambios legislativos en su propuesta formal al Congreso para responder de forma integral a la crisis derivada de la llegada de más de 50 mil niños indocumentados no acompañados a la frontera sur, pero tampoco las descarta.