Un país distinto a EE.UU

Japón no abre las puertas de su país a migrante
Un país distinto a EE.UU
Japón tiene programas que otorga visas temporales para trabajadores que hagan los trabajos menos codiciados.
Foto: EFE

Migración

Saludos desde la tierra del sol naciente, Japón. Hay 16 de horas de diferencia entre Tokio y Los Ángeles. Pero no sólo es el horario lo que separa a estas dos grandes ciudades. Los Ángeles es la capital de la inmigración en Estados Unidos, mientras que Tokio es la capital de un país que básicamente no acepta inmigrantes.

Así es, Japón es el único país desarrollado que no recurrió a la inmigración en gran escala en el último medio siglo. Refrendando su carácter insular y su homogeneidad étnica y racial, el gobierno japonés ha mantenido las puertas cerradas a los extranjeros. O casi. Y es que en las últimas décadas, Japón tuvo migrantes, pero sin aceptar que estos extranjeros se queden y se integren a la sociedad, es decir, sin permitir su inmigración. Es el equivalente a tener la puerta de enfrente cerrada, pero dejando una ventana abierta. ¿Cómo es esto?

En épocas recientes, Japón ha otorgado visas para migrantes temporales provenientes de otros países, quienes se encargaran de hacer los trabajos que aquí se conocen como “3k”: kitanai, kiken y kitsui. En español: sucio, peligroso y difícil. Esto se ha hecho de manera abierta y también de forma encubierta. Por ejemplo, el gobierno ha creado programas de capacitación para trabajadores en la industria de autopartes. Estos migrantes provienen de China, Corea y Taiwán y también de países sudamericanos donde hay poblaciones de ascendencia japonesa, como Brasil y Perú.

En otros casos, el gobierno japonés permite una especie de migración temporal encubierta. Tomo como ejemplo las investigaciones de uno de mis alumnos en UCLA. Según este estudio, el gobierno nipón otorga visas para estudiantes que desean aprender japonés. Personas de países pobres como Bangladesh se inscriben en estos cursos de idioma con tal de entrar legalmente a Japón. Si bien esta visa le permite al alumno laborar un cierto número de horas a la semana, los estudiantes dedican la mayor parte de su tiempoal trabajo. Esta ambigua situación, que está entre la legalidad de la visa y la clandestinidad de sus empleos, hace que estos trabajadores sean frecuentemente hostigados por la policía. Este tipo de visa se renueva una vez, pero al expirar el segundo período hay que regresar al país de origen.

Con todo y que Japón importa cierto número de trabajadores temporales extranjeros, lo que más llama la atención es que las ocupaciones que en Estados Unidos son consideradas de poco estatus social y dominadas por inmigrantes, en el país del sol naciente son realizadas por los nativos. Es decir, son los japoneses, muchos de ellos hombres y mujeres de edad avanzada, los que cocinan, limpian, sirven, cargan, manejan y dan mantenimiento a los jardines, por mencionar algunas actividades.

A la vez, Japón es un país con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. ¿Cómo se sostiene la actividad económica cuando hay cada vez menos trabajadores nativos y no se permite que vengan extranjeros? Sobre este tema volveré la próxima semana.