Padre e hijos muralistas embellecen las paredes de Los Ángeles

Hector Ponce y familia llevan años dedicándose al embellecimiento de las calles
Padre e hijos muralistas embellecen las paredes de Los Ángeles
Héctor Ponce abandonó la escuela en su adolescencia para dedicarse a pintar. 'Solo quería dibujar y dibujar', cuenta.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

La firma de la familia Ponce está en los murales de Los Beatles, Michael Jackson y Elvis Presley en Hollywood; en el de Edward James Olmos en Westlake; en el de Juan Gabriel en Koreatown; en el de Jimmy Hendrix en el Valle; y recientemente en el de Jenni Rivera en Plaza de la Raza.

Los Ponce han creado más de un centenar de obras en Los Ángeles que plasman la cultura popular, así como el crecimiento y la nostalgia de la comunidad latina. Sus pinceladas hablan por los hispanos aquí.

La carrera artística de esta familia inició hace 46 años en El Salvador, cuando el entonces adolescente Héctor Ponce abandonó la escuela (cursó hasta el tercer grado de primaria) para dedicarse a pintar. “Solo quería dibujar y dibujar”, cuenta.

Sus primeros encargos fueron anuncios de negocios, un ramo que continuó explotando durante los seis años que vivió en México. A los 28 años llegó a Estados Unidos y siguió en los suyo.

“Dicen que este es el país de los sueños y es cierto”, dice Ponce, de 61 años, mientras retoca el dibujo de una familia en un restaurante en la avenida Western que pintó en la década de 1980. “Nunca creí que fuera a tener tanto apoyo de la Ciudad de Los Ángeles”, agrega.

Sus dos hijos, Levi, de 27 años, y Alee, de 16, han seguido sus pasos, algo que lo tomó por sorpresa. El mayor ya tiene su propio nombre: 21 murales suyos adornan el barrio de Pacoima.

“Ya venían con la inspiración”, comenta con orgullo Ponce.

Antes de viajar al estado mexicano de Yucatán, donde pintará el mural “LA woman“, que medirá 130 pies cuadrados, Levi cuenta que su padre le enseñó las bases del oficio. “Mis primeros recuerdos son pintando con mi papá”, dice.

A su regreso, él planea dibujar la historia del Valle de San Fernando en una pared de la carretera 170.

Alee, por su parte, ya piensa volar solo un día. Por el momento ayuda a su padre en la elaboración de dibujos para negocios. Él colaboró en el mural del actor Danny Trejo, en Pacoima, que hizo su hermano.

“Voy a seguir haciendo el arte de la familia”, asegura el estudiante de preparatoria.

Afuera del restaurante Chavelita, en la avenida Western, Héctor pinta una familia unida y parece la suya.

Teresa Gascón, antigua dueña del restaurante y quien le encargó los dibujos hace treinta años, cuenta que éstos atrajeron clientes. “Todos los que pasaban preguntaban: ¿Quién pintó?”.

Ponce defiende un oficio por el que trabajaría sin cobrar. “Esto es lo más bello”, dice con una sonrisa.

“Cuando hacemos los murales ya no ‘grafitean’ los muchachos porque ellos respetan el arte. De alguna manera ellos también son artistas, porque el arte tiene diferentes ramos”, reflexiona. En los últimos fines de semana ha elaborado un mural sobre músicos callejeros de Pacoima.

“Los voy a hacer populares para que puedan vivir en una mejor situación”, señala.