¿Adoptarías una gata ciega o un gato manco?

Adoptar un animal es ya un acto de generosidad, pero cuando se trata de uno “especial”, es un amoroso reto.
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¿Adoptarías una gata ciega o un gato manco?
Tripas es friolento y se cubre todo con las cobijas. Teté es ciega, nació sin ojos, pero juega como cualquier gato.
Foto: Cortesía

Teté es nuestra gata. Nació ciega. Cuando mi esposo la adoptó, el veterinario dijo que posiblemente su mamá tuvo una infección durante el embarazo y eso provocó que Teté no tuviera ojos. Para Teté no hay un impedimento real: lo mismo persigue moscas, juega con ratones de plumas, que araña muebles, paredes y puertas.

Su juego favorito: le tiro una liga, va por ella y me la trae para que se la vuelva a tirar. Debe ser una hormona canina que desarrolló en algún momento. La chica que la dio en adopción a un mes de nacida pensó que tendría que sacrificarla porque nadie la querría.

Tripas es nuestro gato. Cuando pasa por sus ratos de locura nocturna y corre de un lado a otro de la casa, nadie creería que le falta su pata trasera derecha. Le gusta dormir completamente cubierto con las cobijas de la cama porque es friolento. No sabemos cómo perdió su pata porque la veterinaria que lo puso en adopción lo rescató así de la calle. Lo sacamos de la jaula donde pasó 2 meses, a unos días de que la doctora se diera por vencida y lo eutanizara.

Ojalá todos los gatos sin hogar vivieran felices como Teté y Tripas, o como los de Project Bay Cat, un exitoso programa para manejar a la población de gatos callejeros en Foster City, San Francisco, y que se ocupa de dar un buen trato a los animales y encontrarles un hogar.

Adoptar animales rescatados es una oportunidad de compartir amor y cuidados con un ser que no tuvo la suerte de nacer con un pedigree impecable, o que no pudo encontrar una familia permanente ni buena o, incluso, que no nació con sus facultades físicas al 100%.

Es terrible que se comercie con vidas, animales o humanas, pero si ocurre con mujeres y niños no podemos esperar mucho más para los animales. Adoptar en lugar de comprar es un acto de generosidad, pero adoptar un animal “especial” es una oportunidad para ese ser de 4 patas y es también un reto para el humano, quien muchas veces debe vencer más barreras mentales que las barreras físicas que el animal debe enfrentar.

Así que si estás buscando un animal de compañía, acude a los refugios y deja los prejuicios en tu casa: seguro encontrarás un animal, completo o incompleto, que te dará la oportunidad de brindarle amor y cuidados por el puro gusto de dar. Y si das, también recibes.

Mira a Teté en acción