Cada noche, estos latinos limpian y mantienen nuestros autobuses

Los autobuses de la ciudad reciben mantenimiento todas las noches por un grupo de latinos
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Cada noche, estos latinos limpian y mantienen nuestros autobuses
Los autobuses de la ciudad reciben inspección mecánica y limpeza todas las noches.
Foto: Ciro Cesar

Cada mañana, cientos de buses de Metro salen a las calles para llevar a los angelinos a sus empleos y hogares. Pocos se imaginan que los camiones han pasado por un proceso durante la noche en el que cientos de personas los limpian, lavan y los inspeccionan para que estén listos al día siguiente.

Luz Ortega es una de ellas. Desde las 5:30 de la tarde hasta las 2:00 de la mañana dirige una cuadrilla de 10 trabajadores que se encargan de limpiar el interior de los autobuses, y lavar el exterior de los mismos, además de revisar el agua, el aceite y el refrigerante del bus. Todo en forma coordinada y en un tiempo especifico para darle mantenimiento a 270 unidades que llegan a la División 3 en Cypress Park, uno de los 18 patios con que dispone Metro alrededor de la ciudad para dichas labores.

“En nuestro turno nos encargamos del mayor volumen de autobuses, con respecto a su limpieza y en dejarlos listos para el día siguiente”, dijo Ortega. “Una persona es asignada a cada autobús, quien se encarga de limpiarlo de arriba abajo y desde el frente hasta la parte posterior”, añadió Ortega, quien ha trabajado por 28 años en Metro.

La limpieza interior incluye quitar los chicles, remover el grafiti y calcomanías de los asientos y ventanas, sacar la basura que hayan dejado los pasajeros, trapear los pisos y limpiar el área del conductor.

“Chequeamos el bus como cualquier otro auto”, dijo Ortega, destacando que el tiempo promedio que toma un trabajador es aproximadamente 12 minutos por bus. Mientras una persona limpia la parte interior, otra se encarga de la parte exterior. “Los autobuses llegan en condiciones poco agradables pero cuando terminamos, brillan”, añadió.

Durante la limpieza de los buses, los trabajadores se encuentran todo tipo de objetos olvidados por los pasajeros, incluyendo carteras, chamarras, dinero e incluso bolsas con alimentos. Pero lo que más le ha llamado siempre la atención a Ortega son las bicicletas que algunos dejan olvidados en la parte frontal del bus.

“Eso es algo que no entiendo”, dijo. “Un pasajero pone su bicicleta en la parte delantera del bus, se sube y cuando se baja, se va caminando tranquilo. Deberían sentir que algo le falta”, añade riendo.

Todos los artículos encontrados se envían al departamento de objetos perdidos, ubicada en las oficinas centrales de Metro.

Si los buses no necesitan pasar por una revisión periódica o no muestran algún desperfecto, se dejan en un lugar del patio para comenzar a trabajar a la mañana siguiente. En caso contrario, pasan a las manos de Harold Pérez, uno de los 13 mecánicos que laboran en la División 3. Su turno se extiende desde las 10:00 de la noche hasta las 6:00 de la mañana y el grupo lo conforman 12 hombres y una mujer.

“Cuando ellos [la cuadrilla de limpieza] lo lavan y lo llenan de combustible, lo llevan a una sección que llamamos BOD, que quiere decir dañado o con defectos. De allí los agarramos los mecánicos”, dijo Pérez. “Corregimos el problema que nos anotaron [los conductores de buses] en la tarjeta y cualquier otro problema que le encontremos al mismo tiempo”, añadió. A veces se tarda toda la noche en un solo bus.

A pesar de que el turno los mantiene trabajando de noche, a Ortega y Pérez les gusta más que los otros dos que hay durante el día. Ambos, sin embargo, tienen la opción de cambiarlo cada seis meses.

Me gusta la actividad. Me gusta estar allá afuera, en forma activa. El tiempo pasa rápido, sientes que has logrado más”, dijo Ortega.

Por su parte, Pérez señala que siempre ha trabajado el turno de la noche desde que comenzó en Metro hace 13 años.

“Es más conveniente para mí porque me da más opciones de hacer otras cosas durante el día”, dijo.