Crean red secreta de apoyo para niños migrantes

Trabajan en secreto para evitar agresión de anti inmigrantes
Crean red secreta de apoyo para niños migrantes
Ropa, comida y dinero es parte de la ayuda recaudada para los niños migrantes.
Foto: Cortesía El Universal

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RIVERSIDE.—Sacerdotes, comerciantes, doctores, abogados, activistas y artistas forman parte de la red de ayuda para niños migrantes que ha comenzado a gestarse, pero deben mantenerse en la clandestinidad, ante los posibles ataques de grupos anti inmigrantes.

A Luz María Gallegos, una mujer chaparrita de piel morena, se le desgarra la voz y se le acalambra el brazo. Ha pasado dos horas sosteniendo un letrero y gritando: “Against racism, igualdad para todos”. Manejó desde San Bernandino hasta Murrieta para apoyar las manifestaciones a favor de la liberación de los niños migrantes.

“A mí no me dan miedo, yo estoy acostumbrada, pero hay otros que prefieren guardar sus datos personales porque temen a los antiinmigrantes. Algunos “minuteman” (cazamigrantes) llevan armas consigo y son muy peligrosos”, revela.

Ella encabeza una de las organizaciones más importantes de representación legal para migrantes en Los Ángeles, TODEC, la cual se ha convertido en gestora de la mega red de apoyo por los niños y sus familias.

Luz María platica que hace dos semanas grupos anti inmigrantes bloquearon la llegada de niños de Texas a Murrieta. Ahí comenzaron a preguntarse cómo ayudarían no sólo a los pequeños durante su proceso legal en detención, sino a las familias que sí están logrando ingresar a EEUU.

“Comenzamos a llamar a todo el mundo, iglesias, organizaciones, tiendas y a plantearles la posibilidad que no sólo ayudaran económicamente, sino con ‘aventones’ de una ciudad a otra, con atención médica. Ahora es tal la colaboración que nos han hablado de todo el país para pertenecer a la red”, indica.

Hasta el momento son 300 “unidades”, como les llaman, las que se han inscrito en el padrón de ayuda por los niños migrantes. Éste incluye iglesias de varias doctrinas religiosas, consultorios médicos y sicológicos, tiendas de ropa, abarrotes; todos radicados principalmente en el sur de California.

Parte vital de la red incluye a dos hospitales de cadenas nacionales y sus doctores; sin embargo, por motivos de seguridad no revelan sus nombres: “Para los que dicen que son una carga para el país; ellos están ofreciendo sus servicios gratuitamente a los migrantes; es algo hermoso“, resalta.

Hace un par de días, cuenta una familia de Honduras, fue apoyada por la red en Riverside. “Vimos el odio, pero hoy estamos conmovidos con tanta ayuda”, dicen. Luz María reitera que los nombres no serán revelados pues “esta gente no tiene compasión ni por los niños; no se tocan el corazón”.

En las últimas semanas la asociación ha recibido cientos de llamadas de odio, amenazas y hostigamiento de grupos anti inmigrantes.

El sacerdote Miguel Ceja recuerda el dicho: “no hay mal que por bien no venga“. Con la crisis humanitaria se han creado organizaciones y se ha logrado que varias religiones se unan en un objetivo: la justicia, dice. Ministros, rabinos, pastores y sacerdotes católicos han comenzado a recolectar, como un solo grupo, ayuda; comida y ropa en sus iglesias, “porque estos niños lo único que deberían de recibir de nosotros es la compasión“.

Es párroco en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Riverside, pero nació en Guadalajara. Anuncia que la Diócesis ha hecho un llamado a nivel nacional para canalizar toda la ayuda vía las Coaliciones del Inmigrante en EEUU.

Sólo en la Diócesis de San Bernardino, unas 98 iglesias trabajan en la recolección de fondos y buscan ayuda de abogados para evitar la deportación de los niños.

“Soy una de esas madres que estoy pasando en estos momentos por ese dolor”, así se presenta Elba. Cae el sol y comienza la recolección de fondos en el centro cívico de Murrieta, en California.

“Todo el tiempo que he pasado sin ellos, y no los puedo recuperar. Pero sé que Dios tiene un propósito”, dice en español al tiempo que un joven rubio hace la traducción al inglés. Sus hijos están en un centro de detención en Texas. Los pequeños de 10 y 7 años partieron de Guatemala para reunirse con sus padres en Estados Unidos y hasta este día no lo han logrado.

Para ayudar en la representación legal y gastos que conlleva tener un niño en detención se han realizado en toda el sur de California colectas en lugares públicos.

Tan sólo hoy, una bolsa azul se llenó de dólares y cheques, aportaciones no sólo de mexicanos sino de decenas de estadounidenses que acudieron al centro cívico de Murrieta, donde se han suscitado enfrentamientos entre grupos anti inmigrantes y activistas.

“Welcome to California”, dice un hombre pecoso de cabello y barba roja; “Mi land is your land”, sostiene en otra pancarta una niña. Casi todos los que cooperan son estadounidenses que han salido en defensa de los niños migrantes.

Durante la colecta también anuncian que se abrirán tres albergues para el día que liberen a los niños.

Emilio Amaya, director del centro de servicios comunitarios de San Bernardino, informó que la ubicación de los centros no se hará público, para evitar que grupos anti inmigrantes molesten a los niños y sus familias, aunque adelantó que se instalaron en San Bernandino, Riverside y Santa Ana, en las inmediaciones de Los Ángeles.

“La manera en que funcionan es que el Departamento de Inmigración la trae a estos centros, donde voluntarios los ayudan a conseguir boletos de avión para reunirse con sus familias”, comenta.