Muere Nadine Gordimer, Premio Nobel de Literatura

La escritora sudafricana falleció a los 90 años de edad en su casa de Johannesburgo, en Sudáfrica
Muere Nadine Gordimer, Premio Nobel de Literatura
Fue una de las voces más poderosas del mundo literario contra el apartheid
Foto: EFE

La escritora sudafricana Nadine Gordimer, Premio Nobel de Literatura 1991, falleció a los 90 años de edad en su casa de Johannesburgo, en Sudáfrica, se informó este lunes , sin precisar las causas de su deceso.

La escritora murió la tarde del domingo en presencia de sus hijos, Hugo y Oriane, según un comunicado de la familia, divulgado por medios internacionales.

A unos meses de cumplir 91 años, Gordimer pudo ser despedida en familia, en su casa de Johannesburgo, lugar donde vivió siempre, desde que estudió en la Universidad de Witwatersrand.

Gordimer, quien escribió más de 30 libros, entre ellos 15 novelas y una docena más de relatos cortos, fue una de las voces más poderosas del mundo literario contra el apartheid (segregación racial), pues siempre deseó “devolver la dignidad a la población negra sudafricana”.

En unas de sus entrevistas, Gordimer manifestó que nunca había sido una escritora política “pero la política está en mis huesos, mi sangre y mi cuerpo”.

Gran parte de su obra aborda los asuntos de moral y política que Sudáfrica enfrentó cuando la minoría blanca dirigía el país.

Gordimer, nacida el 20 de noviembre de 1923, en Springs, una localidad cercana a Johannesburgo, en el seno de una familia judía de clase media. Su padre era de origen ruso y su madre inglés. era considerada como una de las grandes autoras de su país.

A lo largo de una prestigiada carrera escribió más de 30 obras, entre las cuales destacan libros como “La historia de mi hijo”, “El conservador” y “Mundo de extraños”, en los que destaca los conflictos interétnicos, el exilio y el apartheid.

Además del Premio Nobel de Literatura, la escritora recibió numerosas distinciones, entre ellas 15 Doctorados Honoris Causa por universidades como Yale, Harvard, Columbia, Cambridge, Leuven en Bélgica, Ciudad del Cabo y Witwatersrand.

Sudáfrica fue, de principio a fin, el escenario de la vida y obra de Nadine Gordimer, cuyas historias supo plasmar en relatos cortos y novelas que en 1991 le valieron el Premio Nobel de Literatura, y desde entonces ser la principal representante contemporánea de las letras sudafricanas.

Aunque su literatura contribuyó siempre a fustigar el racismo en Sudáfrica, ella aseguraba que sus libros trataban de estar al margen de sus luchas, pues su propósito era hacer una escritura sin activismo.

“Mi escritura nunca fue un grito contra el sistema racista. Eso lo hice con mis acciones”, acotó en una entrevista publicada el año pasado en España.

Nadine Gordimer murió y con ella sus acciones, pero no su obra que pervivirá porque en ella plasmó también su amor por Sudáfrica, que más que un país, fue su pasión; “una lucha, una profunda decepción y un motivo de esperanza que puede simbolizar a la humanidad entera”, según ella misma llegó a expresar.

Sus biógrafos destacan que vivió un período de aprendizaje autodidacta -provocado por una misteriosa enfermedad que luego se reveló inexistente-, nutrida de copiosas lecturas, entre los que destacaban Chejov y Proust, pero luego estudió en Witwatersrand.

Su primer cuento lo publicó a los 15 años. Después vendría “La suave voz de la serpiente” (1956), su primer libro importante de cuentos, y ese mismo año “Seis pies de tierra”.

Vinieron luego “La huella del viernes” (1960, ganadora del premio literario W.H. Smith and Son de 1961) y “No para publicarlo” (1960), libros que narran incidencias de la vida cotidiana en Sudáfrica, a menudo desde el punto de vista de una persona de clase media, analizando las tensiones entre los distintos grupos raciales bajo la rígida segregación del “apartheid”.

Sus novelas “Mundo de extraños” (1958), “Ocasión para amar” (1963) y “El desaparecido mundo burgués” (1966) también abordaron estos temas.

Otros títulos en su carrera fueron: “El conservador” (1974), que describe cómo un hombre blanco explota a sus empleados negros para su lucro personal, que compartió en 1974 el Premio Booker.

“La hija de Burger” (1979), “Gente en julio” (1981) y “La historia de mi hijo” (1990), fueron otras obras de Gordimer, quien recibió en 1991 el Premio Nobel de Literatura.

En 1994 escribió “Ninguno para acompañarme” y en 2012 “No hay tiempo como el presente” (2012).

Nadine Gordimer aseguraba que ella, como todo escritor, escribía por estar en un proceso de descubrimiento, de exploración hacia la vida y hacia los seres humanos y, sobre todo, hacia la historia que éstos hacen.

Así era Nadine Gordimer, una mujer siempre pendiente de su entorno, que escribió historias tomando en cuenta el aquí y ahora que le había tocado vivir.