Vecinos: ‘Era un hombre tranquilo’

Recuerdan a víctimas de triple homicidio en Pasadena
Vecinos: ‘Era un hombre tranquilo’
Una fotografía de John Izeal Smith, sospechoso que fue arrestado por el triple homicidio en Pasadena.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

Los residentes del tranquilo vecindario de la calle Summit, en el norte de Pasadena, nunca sospecharon que ese hombre callado, que no se metía con nadie y que solía hacer carnes asadas en el patio tenía en su poder un potente rifle de asalto semiautomático.

Y mucho menos llegaron a imaginar que con esa poderosa arma el silencioso vecino, identificado como John Izeal Smith, afroamericano de 44 años de edad, se soltaría echando disparos en la calle para matar a su novia, María Teresa Aguiar, de 59 años.

El ataque, en el que también murió Luis Fernando Aguiar, de 91, suegro del agresor, y José Hernández Iribe, de 31, un joven que se acercó al lugar; ocurrió el sábado 12 de julio alrededor de 4:00 de la tarde cuando los vecinos de la cuadra 1700 North Summit Avenue escucharon varios disparos y un griterío en la calle.

Un vecina contó que una mujer ensangrentada llegó a la puerta de su casa pidiendo auxilio ya que el novio de su mamá les había disparado.

“Lo que hicimos fue ayudarla y la encerramos con nosotros”, comentó la vecina. “El hombre andaba disparando en la calle, andaba buscándola y gracias a Dios que no se dio cuenta dónde se había metido”.

Esa mujer se identificó con la vecina como la hija de María Teresa Aguiar, quien yacía en la acera. Minutos antes su mamá le había llamado por teléfono porque supuestamente Smith la golpeó en un hecho de violencia doméstica.

Tras reclamarle por haberle levantado la mano a su mamá, Smith se metió a una habitación y madre e hija salieron de la casa, pero cuando caminaban por la acera fueron alcanzadas por las balas.

José Hernández Iribe, a quien la policía calificó como “un buen samaritano” por supuestamente intentar ayudar a la señora que se desangraba, fue blanco de la furia de Smith.

Según contaron quienes lo conocieron, Iribe era originario de Sinaloa y había vivido algún tiempo en Tijuana, que solía hacer trabajos de mecánica y era mejor conocido como “El Triquilín”. Al parecer no tenía familiares cercanos y solía quedarse a dormir en el taller de un residente de la calle Summit.

Al suegro, Luis Fernando Aguiar, los vecinos lo recordaron como un hombre amable que siempre saludaba a todo el que pasaba mientras regaba todas las mañanas su jardín.

Esa tarde don Fernando estaba tomando una siesta y ahí mismo, en la cama de su habitación, fue ejecutado.

Luego de parapetarse por algunos minutos, Smith se entregó a la Policía gracias a la intervención de la operadora del 911, Diane Marín, quien recibió la llamada del mismo agresor diciéndole: “I killed someone” (maté a alguien).

“Nunca había recibido una llamada de alguien que hubiera cometido un crimen, y mucho menos de esta magnitud”, mencionó Marín durante una conferencia de prensa el lunes. “Él quería hablar con alguien y yo sólo ayudé para que pudiera entregarse y nadie más resultara herido”.