Una dosis de controversia interna en LULAC

Acusaciones de autoritarismo y corrupción irrumpen las elecciones internas
Una dosis de controversia interna en LULAC
The 85th Annual LULAC Convention which welcomes immigrants: Diversity Drives Growth is undergoing at the Hilton Hotel in midtown on July 9, 2014.Photo Credit: Mariela Lombard/ El Diario
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La pasada semana, LULAC, la organización latina más antigua del país, tuvo su convención anual, que bajo casi todo punto de vista fue exitosa: 20 mil participantes, casi 1,700 delegados, el anuncio de importantes programas, la visita de la actriz y cantante Jennifer López y la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama.

No obstante, el final de este vento fue opacado por un escándalo cuyo resultado deja en el aire a la directiva de la organización, con dos presidentas que afirman ser cada una de ellas la oficial y bajo la sombra de acusaciones de corrupción en sus elecciones internas y su manejo financiero.

La disputa, que interrumpió las elecciones anuales de la directiva interna de la organización el último día de la convención, deberá dirimirse ahora en tribunales.

Todo ocurrió luego que el director estatal de LULAC en Nueva York, Eduardo LaGuerre, obtuvo una orden de restricción (TRO) de una corte local, alegando abuso de autoridad y actos de corrupción por parte de la directiva en funciones de la organización.

A raíz de la orden, emitida por el juez John Barone, del condado del Bronx, el pasado 11 de junio, un día antes de las elecciones internas de LULAC en la convención anual de la organización que se realizaba en Nueva York, no terminó en la elección ordenada y reconocida de su nueva directiva como es costumbre, sino en la separación de dos campos y con dos presidentas reclamando su oficialidad: Margaret Moran, a quien se acusa según está descrito en el documento del TRO, de excederse en su autoridades y forzar resultados electorales favorables a sus intereses y Maggie Rivera electa en medio de una tensa asamblea.

Un comunicado emitido por LULAC el mismo día solo refleja que la convención “fue muy exitosa y que “las elecciones fueron pospuestas debido a una orden de la corte“.

“La organización no está de acuerdo con la táctica de la parte acusadora de obtener esa orden sin avisar a LULAC, por lo que el liderazgo no tuvo más remedio que cumplir y perseguir remedios legales” reza el comunicado.

Maggie Rivera, actual tesorera nacional de LULAC, afirma que las elecciones sí se llevaron a cabo bajo la Constitución de la organización y todas sus reglas existentes.

“La membresía de LULAC ejerció su derecho a votar”, dijo Rivera en una entrevista telefónica. “Todo se llevó cabo de acuerdo a la constitución leyes y protocolo de LULAC“.

Pero la actual directiva no reconoce esa elección y en una carta enviada a la membresía, Morán dijo que la “presidencia permanece en estatus quo” … y que “algunos individuos con historia de querer socavar a la organización están regando desinformación”.

En una extensa entrevista realizada cuatro días después del final de la convención, Brent Wilkes, director ejecutivo de LULAC, dijo que lo ocurrido era un “fallo técnico” dentro de una “magnífica convención”.

Sin embargo, a diferencia de Morán, Wilkes se mostró conciliador.

“Estamos tratando de clarificar todo eso ahora”, dijo. “Luego de la audiencia en la corte el próximo lunes, la Junta Directiva se reunirá para decidir. Yo espero que haya un acuerdo entre las facciones y se encuentre un buen término medio”.

Wilkes indicó que lo ocurrido en la convención anual número 85 de LULAC “no es una ruptura”, sino señal de que existe una “democracia saludable dentro de la organización”.

“No hay que preocuparse, LULAC seguirá adelante”, dijo en tono optimista Wilkes.