Con el salario mínimo comprarse zapatos ‘es un lujo’

La pobreza los convierte en activistas y la Casa Blanca los reconoce como 'Campeones del Cambio'

Con el salario mínimo comprarse zapatos ‘es un lujo’
Karla Quezada, salvadoreña de 37 años de edad, fue una de los nueve "Campeones del Cambio".
Foto: María Peña / ImpreMedia

WASHINGTON, D.C.— Desde sus trincheras Karla Quezada y Rafael Sánchez han visto de cerca las carencias de quienes no llegan a fin de mes porque ganan poco.

Ambos figuran entre los nueve “Campeones del Cambio” que la Casa Blanca homenajeó este martes, 22 de julio, por su militancia para que unos 28 millones de trabajadores puedan obtener un aumento del salario mínimo.

Quezada, una salvadoreña de 37 años de edad, residente en Arlington, Virginia explicó a La Opinión que, como madre soltera de tres hijos, aún con cupones de alimentos y la ayuda que su familia le brida “el dinero no alcanza”.

Dos de los hijos de Quezada viven en El Salvador y el tercero, que nació en Estados Unidos, vive con ella en un estado de pobreza. Desde hace 14 años, Quezada gana el salario mínimo como empleada de un restaurante Subway ubicado en uno de los edificios federales en Washington, D.C. En su presupuesto está el envío de $300 mensuales a sus hijos y $40 semanales para su transportación.

Llevar a su hijo al cine, comprarse una blusa o un par de zapatos son “lujos” que rara vez se permite, cuenta. Es por eso que Quezada se ha involucrado en la campaña nacional “Good Jobs Nation”, porque “es urgente un aumento al salario mínimo”.

La última vez que el Congreso aprobó un aumento al salario minimo federal -a $7.25– fue el 24 de julio, cinco años atrás.

Sánchez, asistente de maestro en Bell High School, es miembro de un equipo de su sindicato que negoció con éxito a principios de mes un salario de $15 la hora para cerca de 20,000 trabajadores de servicio del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD). Esa ha sido su lucha para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.

La Administración de Obama ha puesto el alza al salario mínimo federal como una de sus prioridades en la agenda, sin embargo el tema en el Congreso no se ha movido ni un ápice.

Quezada y Sánchez apoyan el argumento del Presidente Obama de que ningún trabajador que labore a tiempo complete -40 horas semanales- merece vivir con salarios de miseria.

El Presidente Obama firmó una orden ejecutiva para aumentar a $10.10 el mínimo por hora para empleados de contratistas que trabajen con el gobierno federal, lo que podría beneficiar a empleados como Quezada, quien junto con otros 23 trabajadores de contratistas federales encabeza una demanda colectiva presentada ante el Departamento del Trabajo reclamando $4 millones que alegan haber sido víctimas de “robo de sueldo”.