5 tips para tomar decisiones difíciles

Una experta en decisiones ayuda a entender cómo las decisiones que parecen difíciles, no lo son tanto.
5 tips para tomar decisiones difíciles
A veces, la decisión que parece más racional no es la mejor.
Foto: Shutterstock

Ruth tuvo que decidir entre estudiar filosofía (que adoraba) y abogacía (que prometía darle un buen empleo). Una difícil decisión. Al final, hizo lo que le pareció más racional y se convirtió en abogado de Harvard… pero no funcionó, porque ser abogado no era lo que ella quería ser.

Hablamos de Ruth Chang, quien hoy ejerce la filosofía en Rutgers University y ha realizado varias publicaciones durante su carrera. ¿Quién mejor que una mujer como Chang, que decidió darle un giro completo a su vida, para hablarnos sobre cómo tomar decisiones difíciles? Ella define una decisión difícil como aquella que se presenta con alternativas que parecen igual de buenas o igual de malas.

Ruth participó en un exitoso TED Talk sobre el proceso de decisión que (sufrimos) vivimos todos los días. De su charla te traemos estas ideas que pueden darte luz en el tormentoso proceso de tomar una decisión difícil.

  • Las decisiones difíciles no son siempre grandes decisiones: Aunque no lo parezca, algunas decisiones pequeñas también son difíciles. Decidir qué vas a desayunar, cereal o un bagel, puede ser tan difícil como decidir si te cambiarás de trabajo o no, especialmente si el cereal y el bagel te gustan igual. Pensar en esto cuando estás frente a una decisión difícil, la hará parecer menos grande… y te quitará un peso de encima.
  • Nothing to do with intelligence: Ante una decisión difícil, naturalmente pensamos que alguna alternativa es mejor que la otra, pero somos incapaces de saber cuál de ellas es correcta. En esa lógica, el temor a equivocarnos y a lo desconocido nos hace tomar la que parece más segura, aunque no sea necesariamente la mejor.
  • No todo es el método científico: Lo que nos interesa, lo que nos gusta, lo que amamos hacer, no se mide con ciencia. Nada nos garantiza resultados exactos ni que las cosas saldrán como las imaginamos. Las decisiones no pueden verse sólo en 3 dimensiones: buena, mala o igual. Existe una cuarta dimensión.
  • ¿Qué quiero hacer? ¿Quién quiero ser?: Ésta es la cuarta dimensión: creamos nuestras propias razones en torno a nuestras decisiones y entonces nos alineamos, decidimos conforme a lo que nos gusta, lo que somos y lo que queremos ser: las razones para tomar una decisión difícil deben ser internas, no externas. Sólo así nos convertiremos en las personas que genuinamente somos.

Chang finaliza diciendo que las decisiones difíciles son un regalo del cielo, porque representan la oportunidad de ser quienes somos, únicas y singulares. Ahora ¿ya sabes qué decisión tomar?