Robin Thicke y Paula Patton ponen su casa a la venta

La vivienda había sido el regalo de boda del padre del cantante
Robin Thicke y Paula Patton ponen su casa a la venta
El cantante aún no ha perdido la esperanza de recuperar a su esposa.
Foto: Showbiz

El único deseo del cantante Robin Thicke durante los últimos meses ha sido el de recuperar a su esposa, la actriz Paula Patton, y retomar el sólido matrimonio del que ambos disfrutaban antes de que las diferencias entre ellos se volvieran insalvables y propiciaran su separación en febrero. Sin embargo, la lucha del cantante por regresar al pasado no parece haber dado los frutos esperados, ya que la pareja ha decidido ahora poner en venta su exclusiva casa de Los Ángeles, valorada en 2 millones de euros, para dar comienzo a una nueva etapa como solteros.

La codiciada vivienda, que cuenta con tres dormitorios, tres cuartos de baño, spa y una amplia piscina, fue adquirida inicialmente en la década de los años 90 por el padre de Robin, el actor Alan Thicke, pero en 2005 se convirtió en el regalo de boda perfecto para una pareja que no dudó en adaptarla rápidamente a sus necesidades, reconvirtiendo una de las habitaciones en el estudio de grabación personal del artista para aprovechar así un flamante balcón desde el que se contemplan las mejores vistas de Los Ángeles.

La entrada del domicilio conyugal de Robin y Paula en el mercado inmobiliario ha supuesto un nuevo varapalo para un cantante que, en los últimos tiempos, ha aprovechado el altavoz de los medios de comunicación para declarar públicamente el amor que siente por su todavía esposa, además de grabar un disco lleno románticas canciones dedicadas por completo a ella y que, como no podía ser de otra forma, se engloban bajo el nostálgico título de ‘Paula’.

“No tengo ni idea de lo que estoy haciendo. Me estoy dejando llevar un poco en este aspecto. Solo quiero hacer algo artístico en esta etapa tan complicada. Cuando pierdes al amor de tu vida, ya no te queda nada que ocultar”, señalaba recientemente en una entrevista al programa de televisión ‘Good Morning America’.

“El disco… No quería que fuera triste en su totalidad. No quería que ella [Paula] lo escuchase y acabara invadida por la melancolía. Quería que le transmitiera esperanza y optimismo, la idea de que podemos llevar una buena vida, sin importar lo que pase, que seremos buenos amigos y unos padres geniales”, aseguraba.