El poder en Gaza

Los palestinos están entre la radicalización de Hamas y la inflexibilidad del gobierno israelí
El poder en Gaza
Los proyectiles del ejército israelí llegaron a escuela de la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados Palestinos (UNRWA), donde más de 1,500 personas buscaban cobijo.
Foto: EFE

Medio Oriente

El desastre bélico que atormenta a muchas familias en el territorio de la Franja de Gaza puede ser explicada únicamente desde una perspectiva de poder. De nada sirve que el Secretario de la ONU Ban Ki-Moon y/o John Kerry, Secretario de Estado, propongan un cese al fuego cuando a los verdaderos actores del conflicto solo les interesa subyugar, derrotar, aniquilar y adquirir más poder.

El intelectual colombiano de la Universidad de Los Andes, René Urueña, sostiene que el poder deber ser entendido más allá de una relación simple de dominio de una variable A sobre otra variable B, sino es una relación asimétrica en donde A propone y B accede, incluso en contra de su voluntad.

En una narración épica sobre la guerra de Peloponeso, el filósofo griego Tucídides nos describe por primera vez una relación de poder. Los dos poderes de Grecia, Esparta y Atenas, sostuvieron una guerra voraz de más de 25 años por el derecho al dominio “mundial” 400 años antes de Cristo.

Los líderes de Atenas ordenaron a los jefes de Melos, una pequeña isla ubicada muy cerca a Esparta, hacer uso de sus territorios como bases de sus fuerzas militares para atacar a Esparta. Los jefes de Melos se negaron cumplir la propuesta y, de acuerdo a la narración de Tucídides, los atenienses atacaron a Melos, mataron a todos sus soldados, violaron a sus mujeres y prácticamente destruyeron toda la ciudad.

Lo anterior nos dice todo cuanto está pasando en el Medio Oriente, en el conflicto entre Israel y Palestina. El problema israelí-palestino se reinició una vez que tres adolescentes israelitas fueron secuestrados y asesinados por, según los israelitas, militantes Hamas, grupo radical islamista que domina la política de Palestina.

El gobierno de Israel exigió a su similar palestino desistir de la influencia de Hamas. El presidente palestino Mahmud Abbas se negó a cooperar. Inmediatamente los israelitas emprendieron una ofensiva militar para no solamente vengar la muerte de los tres jóvenes que fueron asesinados, sino también para reafirmar la relación asimétrica de los dos gobiernos. Es decir, uno (Israel) que tiene poder y el otro (Palestina) que no tiene y está limitado a obedecer lo que se le diga.

Lamentablemente, en la forma cómo se está desarrollando el conflicto entre israelitas y palestinos, tanto la ONU como cualquier organización internacional, no tienen ningún poder para resolver el problema.

El gobierno de Obama, a través de Kerry, puede presionar a su similar de Israel para que retorne a la paz. Empero, al gobierno norteamericano también le interesa que Hamas sea borrado totalmente de la política regional.

Así, los pobres palestinos seguirán pagando los platos rotos de los radicales de Hamas, la inflexibilidad del gobierno israelita y la falta de imparcialidad del gobierno norteamericano.