¿Soy yo o es la edad?

Algunos signos que nos recuerdan que los años no vienen solos
¿Soy yo o es la edad?
La edad nos hace apreciar y disfrutar detalles a los que de más jóvenes no prestábamos atención.
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Mucho se ha hablado de cómo verse más joven, cómo lidiar con la crisis de la media edad, o cómo disimular los repentinos calores de la menopausia, aun cuando las gotas de sudor te caigan por la frente.

El paso de los años tiene sus inconvenientes pero también sus encantos, que nos permiten disfrutar actividades impensadas cuando teníamos veinte.

Compartimos una lista de cambios que llegan con los años, que harán que no te sientas sola en este proceso inevitable de la vida:

1. Comienzas a considerar ropa y calzado cómodos, aunque no estén a la última moda. ¿Tacos de más de cinco pulgadas?¿Pantalones tres talles más ajustados, o tan holgados que muestran la ropa interior? No, gracias. Este año, la moda la decido yo.

2. Cada vez que tienes que levantarte de un sofá, tu espalda se entera y un pequeño gemido involuntario escapa de tu boca, “ouch”.

3. Tus comentarios a tus hijos comienzan a parecerse demasiado a los de tus padres. “Esto no es música, música era la que escuchábamos nosotros”, “Yo, a tu edad…”, y uno de los más reveladores, “Podrías bajar el volumen? La música está muy fuerte”.

4. Cuidarte con las comidas durante tres días ya no te asegura que bajarás de peso. Es más, para lograr bajar dos libras necesitas ir al gimnasio durante un mes y renunciar de por vida a las hamburguesas y golosinas.

5. Reconsideras dónde gastas tu dinero. Ir a un buen restaurant, o comprar una lámpara para decorar la sala, de pronto no parecen tan innecesario. Mientras que gastar la quincena en el bar o en el club con amigos comienza a perder su encanto.

6. El vino de $5 que comprabas en el mercado para una noche especial, ya no sabe cómo antes, y tienes que comprar los que cuestan más del doble, para poder disfrutarlo.

7. Pocos programas suenan más atractivos que quedarte en casa, viendo una película y yendo a dormir temprano.

8. Descubres que los noticieros en televisión ya no son tan aburridos como los que veían tus padres todas las noches. Es más, ver las noticias se convierte en tu programa favorito.

9. Te das cuenta de que tienes la edad que tenían tus padres o abuelos, cuando te parecían viejos.

10. Cuando alguien se te acerca en la calle y se dirige a ti diciendo: “disculpe señora”, te das vuelta buscando a alguien porque creíste que le hablaba a otra mujer mayor que ti.