Terapias prematrimoniales

Ahora las parejas están visitando especialistas antes de dar el sí, para evitar un futuro divorcio
Terapias prematrimoniales
Hay que comenzar el matrimonio diciendo y sintiendo que esto, lo que tenemos, es lo que tendremos para toda la vida.
Foto: Archivo

NUEVA YORK

Muchas mujeres pasan gran parte de su adolescencia imaginando cómo será el día de su boda.

Algunas ya tienen visto el anillo de compromiso y no son pocas las chicas que aunque ni siquiera tengan novio, ya tienen planificada gran parte de la celebración.

Lo que estas jovencitas no se imaginan es que luego de la pedida de mano, existe un periodo donde muchas mujeres deciden cancelar todo.

Y es que las dudas o la inseguridad es un sentimiento que ataca más de lo que uno imagina lo que ha causado que muchas jóvenes parejas, decidan asistir a terapias antes incluso antes de dar el sí.

Lo más común es ir pedir asistencia profesional luego de años de matrimonio o cuando la relación pasa por una gran crisis. Sin embargo, la tendencia ahora es hacerlo también antes de casarse.

Milagros María Gonzales, terapista con sede en El Bronx, tiene varios pacientes que acuden antes del matrimonio.

“Son pocas sesiones donde principalmente, conversamos de las cosas que le gustan y aceptan de su pareja como las que no. Y ahí tenemos el problema”, explica la especialista.

Lo que ella les pide a las parejas que acuden a su consulta es que tanto el hombre como la mujer digan qué es lo que no le gusta del otro, “porque nunca se habla de eso y hay que aceptarlo desde ahora pues las cosas no van a cambiar”.

Como ejemplo, cuenta que lo más común es que lleguen mujeres que no les gusta que su pareja salga de fiesta los viernes, “y creen que con el matrimonio esto se solucionará y están muy equivocadas pues el matrimonio no es algo mágico, como muchas de ellas creen”.

Otro caso que ve muy a menudo son mujeres que saben que su pareja es infiel, “y llegan diciendo que creen que con el amor y compromiso del matrimonio, ellos dejarán de ver a otras muchachas ¡y eso no pasará!”.

Para Gonzales, el tema es más sencillo de lo que uno se puede imaginar: si hay dudas, mejor no se case.

“Hay que comenzar el matrimonio diciendo y sintiendo que esto, lo que tenemos, es lo que tendremos para toda la vida”, dice a modo de resumen. Y quien no sea capaz de decirlo o sentirlo “mejor que no se case”.

¿Su mejor consejo? Aceptar a la pareja tal cual es ahora, pues es poco probable que cambie con el matrimonio