De la guerra, crímenes y víctimas en Gaza

Los bombardeos de Hamás a blancos civiles indeterminados lo convierten una organización terrorista
De la guerra, crímenes y víctimas en Gaza
A casi un mes de la ofensiva israelí ha dejado casi 2,000 palestinos muertos.
Foto: EFE

Sin duda alguna uno de los temas en política exterior que generan las discusiones más apasionadas es el conflicto palestino-israelí. Continuará así por un buen tiempo pues la médula del conflicto sigue sin resolverse. No vislumbramos que a corto o mediano plazo los palestinos gocen de la plena realización de su derecho legítimo a su libre determinación y al establecimiento de su estado: Palestina. Lo mismo que gozó el pueblo hebreo con el establecimiento de Israel en 1948 y su posterior admisión en las Naciones Unidas. Tras varios conflictos internos, regionales e internacionales la realidad es que Israel ocupa el territorio palestino del Margen Occidental (Cisjordania); y a Gaza, a pesar que no la ocupa, controla sus fronteras marítimas, aéreas y terrestres. Israel ocupa a la Cisjordania con total impunidad. Allí las fuerzas armadas de Israel (IDF) comenten abusos a los derechos humanos contra quien se les venga en gana. Por ejemplo, recientemente el Consejo de Relaciones Islámico-Americanas ofreció asistencia a la familia de Tariq Abukhdeir; un ciudadano americano de 15 años abatido y arrestado durante sus vacaciones familiares en Palestina. Tariq fue esposado y pateado en la cara con botas militares y lanzado a un centro de detención sin ninguna asistencia médica. Tariq estaba protestando por la muerte de su primo a quien habían quemado vivo días atrás. Luego de mucho esfuerzo, y con ninguna asistencia de la embajada americana en Israel, pudimos traer a Tariq de vuelta a casa y recientemente lo llevamos a testificar al Congreso sobre las violaciones a derechos humanos por las IDF.

En Gaza residen unos 1.8 millones de palestinos en un área de 141 millas cuadradas y es uno de los territorios más densamente poblados del planeta. Esto sumado a la ausencia de control fronterizo, de acceso al mar y a los cielos, convierten a Gaza en una especie de mega-campo de concentración o prisión abierta donde no entran ni salen bienes ni personas sin el control israelí. Todo ello contribuye a crear una crisis humanitaria. Complica el panorama que hace unos años los residentes de Gaza eligieron democráticamente a Hamás que niega el reconocimiento de Israel y tiene a su vez un ala armada que es precisamente actora principal en el presente conflicto con las IDF. Hamás ha sido designada como organización terrorista tanto por los EE.UU. como por otros países europeos, del medio-oriente y asiáticos.

Los bombardeos de Hamás a blancos civiles indeterminados lo convierten una organización terrorista. Por otro lado, Israel se ha visto envuelto en atacar objetivos civiles reiterada y desproporcionalmente. Israel, como estado admitido a la comunidad de naciones, no puede reclamar la legitimidad de ofensivas militares irracionales con el reclamo de que Hamás también bombardea civiles poniéndose a la par con la organización terrorista. Los bombardeos israelíes ya han resultado en sobre 1,600 fatalidades con otros miles de heridos siendo el 80% víctimas civiles; incluyendo a cientos de niños. Lo cierto es que se libra una guerra urbana donde la población está extremadamente limitada en su capacidad de desplazamiento. Israel sin embargo, tiene un ejército y un aparato de inteligencia capaz de realizar operativos que limiten significativamente las víctimas civiles y el castigo colectivo; pero evidentemente no ha mostrado interés en hacerlo así y hasta ha bombardeado hospitales y escuelas operando como refugios operados por la ONU.

Actualmente no existen incentivos políticos para consumar el deseo de Israel de desarmar a los palestinos y de que renuncien a la resistencia armada. En el túnel de la mirada al futuro del pueblo palestino no se ve luz alguna, ni tan siquiera al final. La ausencia actual de negociaciones conducentes a la creación del estado palestino los deja desprovistos de alternativas políticas que sirvan de disuasivo a la lucha armada e incluso al terrorismo. El conflicto se ha tornado cíclico, Hamás e Israel se enfrentaron en 2006; en 2008 al 2009; en el 2012 y ahora en el 2014. Seguirá el ciclo, no porque el musulmán odie al judío o viceversa, sino porque Israel no cesa en su insaciable ambición de colonización. Los asentamientos judíos en la Cisjordania ya han sobrepasado los 500,000 colonos que hoy siguen construyendo asentamientos con la anuencia y protección de Israel a pesar de la ilegalidad. La ausencia de justicia, libertad y soberanía que vive el pueblo palestino y la incesante colonización de Israel es la médula del problema. ¿De qué otras injusticias hablamos? Consideren la disparidad de acceso a recursos de agua; la falta de acceso al mar; el cierre de todas las fronteras de Gaza; la ocupación militar y exagerados puntos de control en Cisjordania; la construcción del muro en territorios fuera de las fronteras de Israel y el incesante desplazamiento de árabes cristianos y musulmanes de Jerusalén Oriental.

La superioridad militar israelí no logrará similares ganancias políticas, sino todo lo contrario. Algunos países ya denuncian los crímenes de guerra por parte de Israel y hasta España paralizó la venta de equipo militar al estado hebreo. Israel ha de esperar más aislamiento y se harán más populares los llamados a boicot, desinversión y sanciones. De allá gritarán que es anti-semitismo; pero lo cierto es que al ciudadano del mundo le repugna la ocupación, los abusos e injusticias. Israel conseguirá seguridad en la medida que propicie la integración regional y no las políticas que pretendan ‘desaparecer’ a los palestinos a costa de la aspiración de algunos sionistas al establecimiento gran Israel sin reconocer a la Palestina y su gente.