Inseguridad e ideas sacadas del sombrero

Parece ser que ocupar un cargo público les produce a algunos funcionarios una severa miopía y una especie de tic nervioso, que consiste en pretender tapar el sol con un dedo
Inseguridad e ideas sacadas del sombrero
Peña Nieto prohíbe que inmigrantes centroamericanos suban al tren "La Bestia".
Foto: EFE

Parece que algunos gobernantes en Latinoamérica tienen un sombrero de mago, y que de allí sacan ideas para, según ellos, (a) combatir la inseguridad ciudadana, o (b) maquillar la realidad con una capa de “aquí no pasa nada”. He aquí algunos ejemplos:

(1) Este mes, la Comisión Nacional del Migrante Guatemalteco (Conamigua, entidad de gobierno) anunció que los presidentes de este país (Otto Pérez) y México (Enrique Peña Nieto) acordaron “prohibir” que los migrantes aborden “La Bestia” (el tren de carga que usan los migrantes indocumentados para recorrer parte del territorio mexicano en ruta hacia los EE.UU.). ¿La intención? Reducir los peligros que corren los migrantes en México de ser mutilados al caer del tren, o ser víctimas de la delincuencia.

¿¡Cómo!? Parece que creen preferible un recorrido a pie, que hace los migrantes más accesibles aún a los secuestradores o extorsionistas, los narcotraficantes o tratantes de personas, o las redes de autoridades corruptas (hay casos de policía municipal y federal, y agentes de migración) que los venden al crimen organizado, eso si al migrante no lo vence primero la insolación, la deshidratación, el cansancio y la desolación.

(2) En Honduras, durante una época en el gobierno pasado, se interrumpió la facilitación de cifras de homicidios. ¡Cómo si eso haría desaparecer el problema! El país está sumido en violencia generada, directa o indirectamente, por las pandillas y el narcotráfico. Sin embargo, el 6 de agosto, el Secretario de Seguridad, Arturo Corrales, dijo que “los mayores índices de violencia en Honduras se registran por la violencia intrafamiliar”. No explicó cómo clasifica la muerte de 213 personas en masacres en lo que va de 2014. Estos hechos los registró el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. La entidad, a finales de 2013, debió utilizar una proyección de datos del primer semestre para estimar la tasa de homicidios del año completo porque el Gobierno hondureño no suministró datos oficiales del segundo semestre.

El Observatorio reportó 79.7 casos por cada 100 mil habitantes a finales del año pasado. Ahora Corrales dice que en 2014 existe “un registro porcentual de 38.59 homicidios”, y que para diciembre habrá una reducción del “30 por ciento con respecto a 2012”. ¿Le creemos? En 2012, la tasa de homicidios alcanzó los 86.4 casos por cada 100 mil (algunas fuentes reportan 90). Por cierto, el gobierno no invitó al Observatorio a la presentación de sus datos esta semana. ¿Pueden reducir la violencia ocultando información a la prensa y la opinión pública?

(3) En Sinaloa, México, la reducción de noticias sobre violencia sí parece ser la fórmula que el gobierno de encontró para reducir la violencia—al menos, la percepción de ella. Los periodistas sinaloenses le llaman la “Ley Mordaza” porque prohíbe a los periodistas cubrir hechos violentos. La prensa no puede llegar al lugar de los hechos, tomar fotografías, audio o vídeo de personas involucradas en delitos. La información les será suministrada en boletines informativos, y ningún funcionario puede dar declaraciones sin la autorización del procurador general de Justicia del estado. La disposición la propuso el gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez y la aprobó el Congreso estatal.

La lógica del gobernador López es un misterio porque Sinaloa es uno de los estados donde la tasa de homicidios se ha reducido desde 2010, según la publicación Animal Político, que toma datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Sistema Nacional de Seguridad Pública de México.

Viene al caso la denuncia del Procurador de Derechos Humanos de Guatemala, Jorge De León, respecto a los abusos, extorsión, robo y asalto contra los migrantes centroamericanos en Guatemala a manos de agentes de la Policía Nacional Civil. Era un secreto a voces, pero nadie lo había documentado. Ahora resulta que el gobierno no estaba enterado, pero sí exige un trato humano para el migrante guatemalteco en México y EE.UU. Y además se le ocurre penalizar a los padres que envían a sus hijos a EE.UU., como migrantes indocumentados, cuando el Estado es incapaz de brindar a los menores de edad condiciones mínimas de seguridad, salud y educación. ¿Qué tal?

¿Quién engaña a quién? Parece ser que ocupar un cargo público les produce a algunos funcionarios una severa miopía, y una especie de tic nervioso que consiste en pretender tapar el sol con un dedo. Mientras tanto, se pierde tiempo valioso que puede salvar vidas, que puede mejorar la calidad de vida de niños que apenas comienzan a vivir, o el ocaso de seres humanos que han vivido en la miseria. Que un funcionario público plantee políticas públicas sacadas de un sombrero de mago le hace indigno del puesto que ocupa; le hace demostrar que el traje le queda grande. Por varias tallas.