Mensaje ambiguo del mercadeo

Amamantar es quizás lo más importante que una madre pueda hacer para la nutrición y el desarrollo de un niño
Mensaje ambiguo del mercadeo
el 99% de las madres que amamantan a sus hijos prefiere hacerlo discretamente y en general.
Foto: EFE

Como la misma belleza, la degradación de la mujer depende de quién la considera. Lo que para una persona es claramente degradante constituye, para otra, una versión actualizada del himno feminista de Helen Reddy, Soy mujer.

Consideremos la foto de Olivia Wilde amamantando a su hijo Otis, en la revista Glamour. La fotografiaron, como comentó entusiasmadamente E! Online, “en un vestido de Roberto Cavalli, tacos altos de Prada, un pañuelo de Prada, aros de Yossi Harare y un anillo de Lanvin.”

Una hermosa foto de madre e hijo, sin duda. Pero su ubicuidad en Internet es otro ejemplo de la manera en que la sociedad aprueba la objetivización de la mujer (en este caso, Wilde es un bonito maniquí para colgar ropa, o embajadora de una marca, si prefieren); colocándola en prolijos compartimentos estancos (símbolo sexual, artista, madre que trabaja); y haciendo la vista gorda a todas las miradas lascivas posibilitadas por Internet, que esta imagen maternal icónica ha suscitado.

Otros toman la foto como una celebración de la nueva apertura y aceptación del amamantamiento. Está bien, examinemos ese asunto un momento. Amamantar es quizás lo más importante que una madre pueda hacer para la nutrición y el desarrollo de un niño. Pero no es bello.

¿Maravilloso? Sí, por supuesto, puedo dar fe. Pero también es difícil, exigente físicamente y … bueno, en lugar de entrar en detalles gráficos, sólo les aseguraré que no es glamoroso.

Generalmente no estamos físicamente perfectas, después de dar a luz y no nos vestimos con ropas de diseñadores que valen miles de dólares ni usamos un maquillaje profesional de primera cuando alimentamos a nuestro bebé.

Además, permítanme decirlo claramente: el 99% de las madres que amamantan a sus hijos prefiere hacerlo discretamente y en general, así lo hace.

Así pues, que los defensores de la lactancia materna se alegren cuanto quieran. Sólo agradezco no tener un niño de pecho y tener que ver otra imagen más de una celebridad acaudalada y perfecta, que luce espectacular, mientras yo tengo que lidiar con brasiers de lactancia, sacaleches y la dentición del niño.

La fina línea divisoria entre celebración y explotación fue también cruzada por Nine West, que está concentrándose en las mujeres de 25 a 49 años, rindiendo homenaje a la sexualidad moderna y a las tácticas de conquista de las mujeres, así como también glamorizando el alcohol.

Específicamente, los avisos de los zapatos muestran imágenes que dan consejos sobre qué usar en diversas situaciones comunes.

Según el New York Times, “Un aviso, por ejemplo, lleva el titular ‘Caza del primer marido’ y muestra a una mujer con zapatos de piel de leopardo, que lleva unas flechas en su mano y tiene detrás un blanco de tiro al arco. En otro con el titular “Drunch”, combinación de “drunk” (ebrio) y “lunch” (almuerzo), se ven las piernas de una mujer con zapatos de taco alto de cuero y una copa de champaña balanceándose sobre su rodilla.

Mucha gente reaccionó en forma positiva, considerando que la campaña de publicidad es divertida y persuasiva. Pero las críticas han sido diversas, desde indignación por el hecho de que una marca conocida reduzca la elección de calzado de las mujeres a una preparación para la estereotípica actividad de cazar un marido, al descuido de que algunas damas podrían ponerse zapatos sexy para cazar esposas.

Tonta de mí, pensé que habría una considerable protesta por la celebración de la “caminata de la vergüenza” (1)—término popularizado en las universidades—cuando el Congreso está considerando una propuesta de ley contra el ataque sexual en las universidades, para encarar la ola de violencia contra las mujeres en los campus universitarios.

Pero, no. Mientras muchos comentarios en sitios Web y en medios sociales parecen ser del tipo: “¿Por qué suponer que una mujer necesita de un hombre?”, a pocos parece haberles molestado la descripción de la mujer como víctima del alcohol o de noches que inducen humillación la mañana siguiente.

Un comentarista en un mensaje de Tweet a Nine West, dijo “@NineWest shoes, desde una perspectiva diferente: ‘En anticipación a una caminata vergonzosa’. ¡Las relaciones de una sola noche para las mujeres NO son vergonzosas!”

Pero, supuestamente, si una tuvo un encuentro de una sola noche potenciador y satisfactorio, no se clasificaría la mañana siguiente como “una caminata vergonzosa”, ¿no es cierto?

Vivimos en una época en que no existe una definición o ideología del feminismo sobre la que haya consenso, por lo tanto, los puntos no se conectan y pocos se sorprenden cuando una masa crítica de individuos no se inmuta ante el tratamiento degradante de la mujer por una marca.

Pero, en cuanto a los mensajes de mercadeo, estos dos golpes publicitarios quizás vendan revistas y zapatos —o no. Y eso depende de nosotros.

(1) “walk of shame”: Término utilizado en las universidades de EE.UU. para describir la caminata de un individuo que cruza el campus para volver a su dormitorio, vestido con la misma ropa de la noche anterior, tras haber pasado la noche en otra habitación.