‘Chicano’: Unos programas educativos conservan el término, otros lo abandonan

Hay un debate en la academia por el uso de este término en el nombre oficial de programas en instituciones de educación superior
‘Chicano’: Unos programas educativos conservan el término, otros lo abandonan
Las razones para cambiar de nombre incluyen financiamiento e incluir a otros grupos étnicos en programas y departamentos de Estudios Chicanos.
Foto: Univision 34

Aunque la tendencia no es nueva, en los últimos 20 años principalmente se ha dado una discusión en varios programas de Estudios Chicanos del país sobre cambiar o mantener el término “Chicano” en su nombre oficial.

Mientras que programas de algunas instituciones de educación superior en el país han implementado o al menos considerado este cambio, otros se oponen tajantemente a abandonar la palabra “Chicano”.

Entre los motivos principales de esta reforma, de acuerdo a los académicos entrevistados por La Opinión, resaltan el deseo de evitar la extinción de programas con más de cuatro décadas de existencia, el establecimiento de una identidad latina más diversa, las dificultades financieras en programas considerados de intereses minoritarios y la adaptación al entorno sociopolítico.

Lee a continuación lo que profesores de distintos programas de Estudios Chicanos del país dicen al respecto:

Para comprender esta discusión, es necesario saber primero el origen del término “Chicano”. Éste se originó en la década de 1960 cuando pasó de ser una palabra coloquial para identificar a residentes estadounidenses que eran nativos o de ascendencia mexicana (mexicoamericanos) a tomar una connotación extremamente política basada en la lucha para hacer reconocer su existencia en el país.

“Antes de los 60s, entre personas o familias en los Estados Unidos pero de origen mexicano, era una manera de relacionarse con otros—era una palabra entre nosotros,” dijo Richard Ruiz, director del Departamento de Estudios Mexicoamericanos de la Universidad de Arizona. “En los 60s, se convirtió en un término público y político, parte integral del movimiento de derechos civiles”.

Ruiz dijo que el programa en la Universidad de Arizona ―desde su fundación en 1968 como respuesta a las demandas por un cambio del cuerpo estudiantil y la comunidad― siempre se ha identificado como Estudios México Americanos y que incluso por unos años le añadieron “and Raza Studies (estudios de La Raza).

De acuerdo a Dennis Bixler-Márquez, director del programa de Estudios Chicanos en la Universidad de Texas en el Paso, la connotación activista (y casualmente negativa, en aquel momento) del término “Chicano” se desarrolló mientras la etiqueta dada a centroamericanos y mexicanos que vivían en los EEUU era “hispano”, que en realidad define a alguien originario de España y, posteriormente, incluyó a todos aquellos de habla hispana.

“Cuando se establecieron programas comunitarios o universitarios (MEChA y programas de estudios Chicanos o México Americanos, por ejemplo), el término ‘Chicano’ se uso para afirmar el valor de nuestra historia como personas de origen mexicano en los EEUU“, dijo Ruiz. “Pero también reconocemos que ahora hay muchas personas que se identifican como Chicano que provienen de otras partes—de Centro América, Puerto Rico, etc.”.

Desde entonces, el término “latino” surgió en EEUU y comenzó a usarse frecuentemente como sustituto de “hispano”, refiriéndose principalmente a inmigrantes centroamericanos (por patrones de migración) y sudamericanos, agregó Ruiz.

El conservar el nombre de su programa es imperativo para Bixler-Márquez, quien se ha opuesto a la propuesta de cambio de nombre oficial del programa de Estudios Chicanos en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP en sus siglas en inglés), desde hace 25 años, cuando asumió el puesto de director.

“Nosotros debemos de mantener nuestra identidad”, dijo Bixler-Márquez refiriéndose a UTEP. “Nos querían cambiar el nombre a ‘hispano’ porque era más aceptable para el gobierno y ya no nos iban a ver como revoltosos. Pero cuando se tiene identidad, no la quieres cambiar”.

La peculiaridad del programa de UTEP se debe a su ubicación en la frontera de Estados Unidos y México, donde nace el enfoque del programa por esta cultura, y a que la gran mayoría de la población es de ascendencia mexicana. Esos factores, explicó Bixler-Marquez, permiten que se mantenga el nombre original del programa hasta la actualidad.

En sí, la habilidad para auto identificarse nació de los esfuerzos de organización del Movimiento Chicano y es, en parte, la razón por la que la precisión de terminología correcta es de suma importancia en las instituciones que evitan usar el término latino. Según Bixler-Márquez, por eso es importante evitar usar etiquetas como ‘hispano’ y ‘latino’, en lugares donde por razones de financiamiento de programas se agrupa a distintos países debajo de una sombrilla de nombre generalizador.

How Hispanics Describe Themselves

El reporte “When Labels Don’t Fit: Hispanics and Their Views of Identity” del Pew Reasearch Center reveló que 51% de la población hispana se describe así misma por el país de donde su familia es proveniente. En otras palabras, los individuos identificados como latinos o hispanos prefieren ser identificados con un país en específico.

Este agrupamiento, según Bixler-Márquez, causa un debilitamiento del término ‘Chicano’ y su identidad.

“Quieren su propia identidad, no la de alguien más”, dijo Rodolfo Acuña, fundador del Departamento de Chicana and Chicano Studies (término dado para la igualdad entre los sexos) en la Universidad Estatal de California en Northridge acerca los estudiantes de descendencia centroamericana y mexicana. “El propósito del programa es que los estudiantes puedan reforzar su identidad enseñándoles su identidad y no una pseudo identificación”, añadió.

Otro de los factores influenciando el cambio de nombres de programas y departamentos de estudios étnicos es el financiamiento.

“Cualquier programa que se llame ‘studies’ pasa por una transformación”, dijo Maria-Aparecida Lopes, directora del Departamento de Estudios Chicanos y Latinoamericanos de la Universidad del Estado de California en Fresno. “El ser no tradicional y una minoría es un gran reto que nosotros tenemos para atraer a más estudiantes”.

Desde su origen como La Raza Studies en 1970, el programa de Fresno cambió de nombre a Chicano Latino Studies Program en 1986 y en 1990 a Chicano and Latinamerican Studies Program. No fue hasta 1993 cuando se instituyó como un departamento y en el 2012 cuando se añadió una nueva carrera en Estudios Latinoamericanos.

Sin embargo, la habilidad de poder crear un programa distinto para cada grupo étnico es mínima, de acuerdo a Acuña, quien tuvo un rol fundamental en el inicio del programa de Chicana and Chicano Sutides en Northridge en 1969, el primero de su tipo en EEUU. Su origen fue similar al de programas de otras universidades, causado por demanda de estudiantes Chicanos y afroamericanos que pedían diversidad étnica entre los profesores, establecer programas que satisficieran sus necesidades étnicas y el apoyo para poder graduar y ser exitosos. Como consecuencia,se estableció el Departamento de Chicana y Chicano Studies y Estudios Pan Africanos.

Acuña dijo que lo que permitió esto en su institución se debe a que la población de mexicoamericanos que asisten a la universidad se encuentra en el percentil económico superior de su grupo. Con el paso del tiempo, Northridge creó el Programa de Estudios Centroamericanos para poder servir a los estudiantes que a pesar de tener la experiencia migratoria en común con los Chicanos, son provenientes de distintos países.

“Sería tonto tener que haber cambiado el nombre del programa (Estudios Chicana y Chicano) a Estudios Centroamericanos sólo para incluir a este grupo de estudiantes”, dijo Acuña.

No obstante, es la “competencia” por recursos, como Bixler-Márquez lo denomina, la que decide la manera cómo un programa se identifica. “En California, la crisis reciente causó recortes de presupuesto, perdimos algunas plazas de facultad y se dañó el programa”, dijo Alex Zaragoza, coordinador del Programa de Estudios Chicanos en la Universidad de California en Berkeley. “Pero aún así tenemos un programa bastante saludable”.

Al ser un tipo de instrucción de interés para minorías, los programas de Estudios Chicanos también enfrentan el desafío de poder estar al tanto de la compleja composición étnica de EEUU.

“(El cambio de nombre) responde a condiciones y cambios sociales”, dijo Lopes acerca los estudios Chicanos, que en Fresno han logrado incorporar a la abundante población de latinoamericanos en su departamento. Este logro en la universidad fue iniciado contratando a profesores que tengan la certificación de impartir clases con temas relacionados a países de Latinoamérica, explicó Lopes.

Coincidente con este concepto, Bixler-Márquez explicó que el punto de vista externo también es importante para la comunidad Chicana, ya que el interés de otras culturas promueve un mejor entendimiento de la composición étnica del país.

En efecto, el aumento de la diversa población latina ha causado desacuerdos en el estado de Arizona y California. “Hay ahora un aumento en la xenofobia que se extiende hacia nuestro pueblo. Esto resulta en leyes contra la educación bilingüe y estudios étnicos como se ve en Arizona. Resulta, entonces, en ataques contra estos estudios y una disminución en el apoyo que recibimos”, dijo Ruiz. Acuña estuvo de acuerdo con esta idea y explicó que “aún hay mucho racismo en contra las minorías y eso impone mucha dificultad con el programa”.

A pesar de las dificultades políticas y económicas, todos los académicos de Estudios Chicanos entrevistados por La Opinión están de acuerdo que el futuro de esos programas ―usando el término ‘Chicano’― es incierto, pero también consideran que el aumento de la población de mexicoamericanos y centroamericanos en el país asegura su existencia.

“Tenemos muchos estudiantes”, concluyó Saragoza. “Obviamente en el futuro es probable que vamos a enfrentar retos financieros, que obviamente van a tener implicaciones negativas. Por otro lado, tengo bastante confianza que vamos a tener una matriculación de estudiantes que se va a mantener igual”.

Explore a continuación este mapa interactivo con los programas y departamentos de Estudios Chicana/os establecidos alrededor del país: