Editorial: La militarización de la policía

Vigilar una protesta civil no es igual a un patrullaje en una calle de Irak

Editorial: La militarización de la policía
La policía dispersó una protesta con gas lacrimógeno en la ciudad de Ferguson.
Foto: EFE

ENGLISH VERSION

Los oficiales de las agencias del orden tiene el derecho a proteger su integridad: ¿pero significa eso que cuando van a vigilar una protesta civil tienen que estar armados y con fatiga militar como si patrullaran una calle de Afganistán o Irak?

Los hechos ocurridos en la ciudad de Ferguson, Missouri, mostraron imágenes preocupantes de policías armados hasta los dientes apuntando sus armas a civiles que protestaban por un tiroteo policial que resultó en la muerte de un adolescente afroamericano.

Esta reacción policial pone sobre el tapete una creciente preocupación sobre la militarización de las agencias policiales. En específico esto se refiere al incremento en el uso de la fuerza especial del SWAT, del uso de equipamiento militar y del énfasis en acciones violentas en vídeos para atraer nuevos reclutas, entre otros.

El equipamiento militar que está llegando a numerosas agencias policiales de todo el país es el desecho de lo usado en las guerras de Irak y Afganistán. Desde municiones a helicópteros y vehículos blindados, entre otros, son distribuidos gracias a un programa de transferencia militar aprobado en la década de los noventas, en el momento más alto de la delincuencia.

Mientras que en los círculos policiales se explica que el armamento y vestimenta, como los cascos de kevlar, son protección personal, al igual que la táctica de irrumpir intempestivamente en residencias con el SWAT.

Todo esto no explica las escenas en inquietantes Ferguson. Como tampoco la creciente aparición de pasamontañas y de oficiales que actúan con la cara tapada en las protestas, como si estos funcionarios públicos debieran proteger su identidad cuando actúan.

Hay una preocupación razonable de que la aparente militarización de algunos aspectos de la función policial socava los esfuerzos para mantener la confianza de las comunidades de minorías.

Por otra parte, lo ideal sería que la policía, incluso ante una protesta, se sintiese parte de la comunidad que protege con el respeto merecido. Si viste y actúa como un ejército de ocupación contra civiles estadounidenses la distancia entre uno y otro se acrecenta. Y eso es malo.