Los riesgos del gusto por lo ajeno

Robar sin necesidad puede convertirse en una seria adicción
Los riesgos del gusto por lo ajeno
La persona cleptomana no puede resistir la tentación de robar.
Foto: Shutterstock

Los niños pequeños muchas veces se adueñan de juguetes o golosinas que encuentran en casas de familiares o amigos, sin darse cuenta de que están robando. Son los padres y maestros quienes les enseñan a respetar las pertenencias ajenas y no tomar lo que no les pertenece.

Pero el inocente autito que un niño se guarda en el bolsillo, sin mayores consecuencias, puede llegar a convertirse en un comportamiento adictivo con ramificaciones legales.

“Existen muchas razones por las cuales una persona decide robar”, explica Celia Grail, terapista licenciada con práctica en Los Ángeles. Grail explica que si bien la práctica puede comenzar en la infancia, cuando se trata de un niño menor de 10 años, no hay motivo para alarmarse.

“Generalmente cuando esto ocurre, uno de los padres le explica al pequeño que no debe robar, le hace devolver lo que se llevó y se soluciona el problema”, explica.

Pero cuando el deseo de robar se convierte en una compulsión, el individuo debe buscar ayuda. Una persona diagnosticada con cleptomanía no puede evitar el impulso de robar objetos que no necesita, más allá de su valor económico.

Este tipo de comportamiento comienza con una tensión que va en aumento y que se alivia cuando el individuo roba. El cleptómano siente una cierta excitación que va acompañada por el temor a ser descubierto. Una vez que roba el objeto deseado, el individuo siente satisfacción y alivio, y esto a su vez, refuerza este tipo de comportamiento.

“La cleptomanía es siempre un indicio de que existen otros problemas psicológicos, como ansiedad o depresión”, indica la terapeuta, y compara la compulsión de robar con el deseo que siente un alcohólico frente al primer trago.

Grail diferencia al cleptómano del ladrón, que roba motivado por un deseo material y económico, y no por impulso. También diferencia a los individuos que tienen una adicción a las drogas y roban para poder comprarlas, pero no sienten alivio en el acto de robar en sí.

Cada estado tiene sus leyes y cargos para los distintos tipos de robo. Factores como el valor del objeto robado, o si la persona tiene antecedentes criminales también influyen en el tipo de castigo.

Cuando se trata de un menor, las leyes hacen responsables a los padres o guardianes legales por los daños ocasionados por el comportamiento de sus hijos.

El Centro nacional de auto ayuda y apoyo (NASP) ofrece ayuda confidencial, información legal y programas educativos.

Para encontrar las leyes específicas estado por estado, puedes visitar: http://www.shopliftingprevention.org/

También existen grupos de 12 pasos, que utilizan las mismas herramientas de los grupos de Alcohólicos Anónimos para aquellos que no pueden controlar la compulsión por robar.

El Centro de ayuda NAPS comparte un test para determinar si una persona tiene un problema compulsivo de robo.

Una respuesta positiva a alguna de estas preguntas, puede ser señal de que la persona necesita ayuda profesional.

1. ¿Alguna vez te has sentido mejor después de robar algo?

2. ¿Esperas con ansias la oportunidad de ir a una tienda para volver a robar?

3. ¿Sientes que robar alivia la ansiedad y presión en tu vida?

4. ¿Te sientes avergonzada o culpable después de robar?

5. ¿Te prometes a ti misma que ya no robarás, pero vuelves a hacerlo?

6. ¿Sientes que robar en las tiendas se ha convertido en una adicción?

Dónde acudir para pedir ayuda

El Centro nacional de auto ayuda y apoyo (NASP) ofrece apoyo confidencial, información legal y programas educativos.

Para más información:

1. Línea gratuita: 1-800-848-9595;

2. Correo electrónico support@shopliftingprevention.org

3. Sitio: http://www.shopliftingprevention.org