Michelle Obama, una primera dama popular

La primera dama trabaja non-stop
Michelle Obama, una primera dama popular
Su trabajo ha ganado reconocimiento global
Foto: Cortesía Casa Blanca por Chuck Kennedy

De acuerdo a una encuesta a nivel nacional hecha por Gallup, alrededor del 66% de la población estadounidense ha mantenido una buena opinión acerca de Michelle Obama a lo largo su período como primera dama. Esta misma encuesta señala que sus mayores admiradores son mujeres, diversos grupos partidistas y LGBT, pero especialmente demócratas. Las estadísticas la posiciona como la más popular a nivel de porcentaje con respecto a sus antecesoras Hillary Clinton y Laura Bush.

Michelle logró la atención de todo el mundo desde que su esposo Barack Obama comenzó su primera campaña para la presidencia en el año 2008. Desde entonces, el trabajo apoyando a su esposo no se ha detenido.

La primera dama se ha enfocado en su campaña Let’s move, cuyo objetivo es erradicar la obesidad y enfocarse en la salud nutricional y física de los niños y niñas de todo el país. Dicha iniciativa se gestiona a través de campañas de educación para padres y madres de familia, educadores, médicos y la población en general; ofreciendo comidas saludables en las escuelas públicas, manteniendo precios favorables de la comida saludable para todas las familias, e incentivando la actividad física desde temprana edad.

Otra de sus campañas Reach Higher, es una iniciativa para motivar a los estudiantes de high school a darle continuidad a su educación, ya sea optando por una carrera técnica, un programa de entrenamiento profesional, un community college o una carrera universitaria de cuatro años. El objetivo de esta campaña es ayudar a los jóvenes a que entiendan los pasos necesarios que deben seguir para lograr una educación superior e incrementar el porcentaje de profesionales en Estados Unidos, lo que implicaría mayores oportunidades laborales y bienestar económico.

Su apoyo constante a la comunidad LGBT también ha sido una de sus grandes pasiones. Junto al presidente Barack Obama, han respaldado el Employment Non Discrimination Act, que prohíbe a un empleador discriminar a un trabajador por su orientación sexual e identidad de género; la derogación de la ley Don’t ask, don’t tell en el año 2010, la cual prohibía a cualquier homosexual o bisexual revelar sus preferencias mientras cumplía servicio en las Fuerza Armadas; su apoyo a la total cancelación de la Ley de Defensa del Matrimonio, la que consideraba como matrimonio para fines federales solamente a las parejas heterosexuales; y su apoyo a las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

En numerosas ocasiones, también ha expuesto su posición con respecto a la Ley de la Reforma Migratoria, la cual, al igual que su esposo, defiende de manera constante, pues fue una de las promesas más importantes de a candidatura Obama y la que menos ha habido avances. En una de sus declaraciones para un evento de juramentación de nuevos ciudadanos estadounidenses en el mes de junio en la ciudad de Nueva York, Michelle comentó “hoy en Washington hay quienes debaten si cabe o no arreglar nuestro sistema inmigratorio aunque casi todos coinciden en que no funciona bien”.

Definitivamente, Michelle Obama ha sido un pilar fundamental para el gobierno de Obama, sin embargo, creo que su popularidad se ha mantenido casi intacta porque ha creado una imagen independiente a la de su esposo. Los temas en los que se enfoca su trabajo son constantes y eso demuestra un verdadero compromiso. Si bien es cierto que cuenta con un equipo muy eficiente de relaciones públicas y los temas en los que se enfoca su trabajo suelen provocar menos controversia comparado a los temas con los que su esposos tiene que lidiar, lo que transmite su imagen y su personalidad, despierta admiración de muchas personas no sólo dentro de Estados Unidos, sino a nivel global.