¿Política y moral están separadas?

"Mirando al Sur": blog del periodista Luis Manuel Ortiz que comenta los sucesos de actualidad desde Texas
¿Política y moral están separadas?
En plena acción, aparece Luis Alberto Villarreal, líder de la bancada del Partido Acción Nacional (PAN) en una fiesta privada con bailarinas conocidas como 'teiboleras'.
Foto: Tomada del video en YouTube

Brownsville, Texas.- Hoy pensaba referirme a la reforma legislativa recientemente aprobada por el Congreso de México y que acaba de devolver el petróleo mexicano a dineros extranjeros. Pero ese tema tendrá que esperar porque hay algo que parece un típico escándalo farándulero y no un asunto de trascendencia sociopolítica y de importancia nacional. Y la tiene muy grande.

Hace unos días se hizo público un video tomado en una fiesta privada en la que un grupo de diputados federales del Partido Acción Nacional (PAN) se corren una parranda con bailarinas de “table dance”. La bacanal se llevó a cabo en una lujosa mansión de Puerto Vallarta, Jalisco, donde la bancada panista realizaba –de día- su reunión plenaria con un costo de 3 mil dólares diarios (pagado con dinero del erario, es decir del pueblo) y otras actividades –de noche- que se reportan en el mencionado video. Los panistas tuvieron un presupuesto de 1.5 millones de pesos del erario para esa reunión, donde tenían derecho a hoteles gran turismo y viáticos.

No voy a ocupar mucho espacio para explicar los detalles que se muestran en el video. Quien quiera conocerlos que los averigüe. Pero sí me parece obligatorio decir que no es lo que allí se muestra lo más importante y significativo del episodio.

El ex presidente Felipe Calderón, por ejemplo, lo reprochó aduciendo que debe actuarse “en consecuencia para poder hacer que el PAN recupere la confianza ciudadana” y añade que él ve “un proceso de degradación y de descomposición y de corrupción moral” en su partido.

Diego Fernández de Cevallos, excandidato presidencial del PAN -quien mejor debería quedarse callado porque tiene una cola más larga que la de una lagartija- dijo que debe aclararse si fueron usados recursos públicos para pagar los servicios de las muchachas o si fue con su propio peculio”.

Y como quien sabe mucho de esas cosas consideró que el caso ni afecta ni favorece al PAN, pues es un asunto privado, de ellos, sus amistades y, en todo caso, de sus familias, pero no de la política.

Que es un asunto privado, sí lo es. De las esposas, de los hijos, de los familiares de los exhibidos en el video y lo lamento por el pesar y la vergüenza que debe agobiarlos. Pero también es una asunto de la nación, del pueblo, de los mexicanos de todos los partidos y de ninguno. Calderón sólo ve reprochable lo que pasa en el PAN; a Fernandez de Ceballos sólo le importa que los diputados se hayan metido la mano a su propio bolsillo para pagar los servicios de las “teiboleras”. Y, por otra parte, muchos reprochan “las faltas a la moral” de los diputados.

Pero aquí vale aquel conocido dicho mexicano “robar no es vergüenza sino que lo atrapen haciéndolo”. Sí, es cierto, lo que hicieron los diputados es inmoral e incorrecto, pero ¿no lo es también, y quizás mucho más, que usen sus cargos para enriquecerse? ¿No es inmoral que los congresistas aprueben, como lo acaban de hacer, un salario mínimo de hambre para los trabajadores mientras ellos ganan sueldos millonarios y reciben prebendas, gastos de viaje y bonos? ¿No es inmoral que muchos de ellos estén en contubernio con narcos y secuestradores? ¿No es inmoral que legislen o gobiernen para hacer más ricos a unos y más pobres a otros, a millones de otros, como lo viene haciendo el actual gobierno con sus reformas legislativas?

Lo que hicieron los diputados en su fiesta del video ni es la única forma de inmoralidad en la que incurren, ni es asunto de panistas o de partidos, es asunto de todos.

Volvamos a los refranes: hace tiempo se acuñó en México una frase electorera que decía “la solución somos todos” y el pueblo la cambió de inmediato a “la corrupción somos todos”. Y es cierto, también lo es de los pueblos que lo permiten y según se ve lo seguirán permitiendo. Eso también es un asunto de moral.

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