Una llamada de auxilio: la necesidad de una reforma migratoria (fotos y videos)

La organización Human Rights Watch cuenta las tragedias causadas por la crisis migratoria
Una llamada de auxilio: la necesidad de una reforma migratoria (fotos y videos)
Maria Puga y sus dos hijos, Daniela y Daniel, abrazan la foto de su esposo, Anastasio Hernández Rojas, quien murió tras ser golpeado por agentes fronterizos al intentar reunirse con su familia.
Foto: 2013 Platon / The People's Portfolio for Human Rights Watch

La reciente crisis migratoria ha causado gran polémica en los Estados Unidos, pero aún así no parece haber algún adelanto en la reforma migratoria por parte del gobierno. La organización internacional Human Rights Watch decidió hacer una colaboración con la revista Time y la organización The People’s Portfolio para llamar la atención a esta tragedia humanitaria.

El proyecto llamado “Torn Apart” es una compilación de fotos y videos que muestran como las vidas de inmigrantes indocumentados y sus familias son afectadas por la reforma migratoria actual.

A continuación las fotos y videos que fueron lanzadas por la organización.

Los hermanos Angie y Peter Kim inmigraron a los Estados Unidos con sus padres cuando tenían nueve y siete años de edad. Su abuela, ciudadana de EEUU, falleció antes de poder convertirlos en ciudadanos. Su padre recibió la ciudadanía al casarse con una ciudadana, y así Peter es residente, pero al tener ya 21 años de edad, Angie no logró lo mismo. “Me puedo sentar enseguida de mi hermano en este momento pero entiendo que hay… niños, o padres que están literalmente separados del uno al otro”, Angie reconoce su suerte.

La autopsia de Anastasio Hernández Rojas reveló su muerte como un posible homicidio departe de los agentes fronterizos que lo golpearon con un arma en el puerto de entrada de San Ysidro en San Diego, California. Rojas intentaba reunirse con su esposa, Maria Puga, y sus dos hijos Daniela y Daniel, después de haber sido deportado meses antes. “Quiero que mis hijos crezcan en paz, no con rencor. Por eso sigo buscando justicia”, dijo Puga, quien demandó al gobierno que investigara la muerte de su esposo.

Víctima de un fraude, Evie Liu acabo siendo traficada a los Estados Unidos cuando los contrabandistas que le prometieron ayudarla a conseguir dinero para asistir a su familia la forzaron a pagarles $98,000. Ahora Liu está a salvo gracias a una visa “T” para victimas del tráfico humano, y trabaja en un restaurante Chino para pagar su deuda.

Alina Díaz es representante de la Alianza Nacional de Campesinas, junto con Lidia Franco, Gisela Castillo y Marilú Nava-Cervantes. Luchan por los derechos de los campesinos indocumentados y contra el maltrato que reciben. De ellas, Díaz es la única que recibió su ciudadanía y ansía el día que vaya a Washington, no a manifestarse, pero a decir “gracias, por darme la dignidad, porque me tratan como un ser humano”.

Fermina López Cash abraza la foto de su hijo, Omar, que murió en el desierto de Arizona a los 13 años de edad al tratar de reunirse con ella y sus hermanos mayores. Cuando la guatemalteca dejó su país para buscar una mejor vida su hijo le rogó que no se fuera. Los restos de Omar fueron encontrados en el mismo desierto.

Hilarion Warren Joseph abraza a su hijo Japeri, que viste la chaqueta militar de su padre. Joseph es un veterano militar que sufrió de desorden postraumático causado por la guerra y se intento suicidar tres veces. Enfrentó un intento de deportación por posesión de armas sin licencia, pero después de tres años de detención y litigación ahora vive con su hijo en Nueva York.

Antonio Herrera no presenció el nacimiento de su hijo con Kathleen Velázquez ya que estaba en un centro de detención migratoria por usar documentos falsificados para poder trabajar. Herrera sustentaba a Velázquez y sus hijos, madre, hermana y hermano deshabilitado.

“Quiero estar con mis hijos y verlos tener éxito”, dijo Marta García, sentada en un albergue para inmigrantes en Tijuana, México. La deportación de García fue inesperada ya que después de vivir 20 años en Estados Unidos con su esposo e hijos (todos ciudadanos americanos) viajó a México a cuidar a su enferma madre pensando que por estar en proceso de obtener su ciudadanía podría regresar al país.

“Lo único que me mantenía fuerte eran mis hijos”, dijo Melina Ruiz, quien estuvo en un centro de detención para inmigrantes por siete meses después de enfrentar un cargo de crimen menor relacionado con drogas. Melina pudo quedarse en el país con su hija, Mercedez, y nieto, Christopher, después de que el juez decidiera que su convicción estuvo “difiriera con su personalidad”.

Mike Wilson es un voluntario de Fronteras Humanas en Tucson, Arizona, donde proporciona contenedores con agua en el desierto con la esperanza de que le salvará la vida a inmigrantes indocumentados. “¿Cuál ley es más importante? ¿Leyes federales de inmigración o la ley de Dios, la ley universal de cuidar a un extraño?”, le dice Wilson a aquellos que lo critican por ayudar a personas que quiebran leyes federales de inmigración.

Fotografías, amuletos religiosos y otros objetos personales de inmigrantes indocumentados no identificados que murieron al intentar cruzar el desierto fronterizo son recuperados para intentar informar a sus familias de sus muertes. Robin Reineke, directora del Centro de Derechos Humanos Colibrí, dice que de 1999 al 2001 el número de cuerpos no identificados por año subió de 12 a 164.

Roland Sylvian será deportado a Haití por haber firmado multas de tránsito con el nombre de su primo hace más de 10 años. Él tendrá que dejar a su esposa, hijo, hermanos y abuelo (todos ciudadanos americanos) atrás ya que su delito es considerado grave bajo la ley migratoria.