Denuncian arresto de activista migrante mexicoamericana en México

Nestora Salgado lucha por su libertad
Denuncian arresto de activista migrante mexicoamericana en México
La activista Nestora Salgado (centro) con sus dos hijas y su nieto, en un paseo familiar.
Foto: Cortesía Familia Salgado

MÉXICO.— Después de varias tundas que le propinó el padre de sus hijas, Nestora Salgado se acogió a una ley para víctimas de violencia doméstica que la convirtió en ciudadana de Estados Unidos, el país que hoy la defiende frente a un proceso judicial que la llevó a la cárcel en su otro país: México.

La migrante oriunda del estado de Guerrero -—de Santa Rosa, municipio de Olinalá— tuvo una vida difícil desde sus primeros años.

Se casó a los 13 y a los 18 ya tenía tres niñas que alimentar, pocas posibilidades de empleo y un marido golpeador que la llevó indocumentada a Seattle, donde vivían familiares de él.

Allá se hizo de tres empleos que conservó por 10 años, primero, para juntar dinero y enviar por sus hijas que se habían quedado en México y, luego, para sostener a la familia de la que poco a poco se desentendió el marido hasta el divorcio.

“Era increíble ver su esfuerzo para levantarse, llevarnos a la escuela a las 7:00 mañana, trabajar desde 8:00 a 4:00 de la tarde en la limpieza y de 5:00 a 01:00 como mesera”, recuerda Saira Rodríguez, la primogénita que hoy vive en Olinalá porque ahí se casó. “Los fines de semana también trabajaba en un club de golf”.

Fue hasta después de lograr la ciudadanía cuando hizo realidad su sueño de vivir con un pie en Seattle para hacer dinero y otro en Guerrero para ayudar a la comunidad.

“Fue una experiencia muy fuerte volver a enfrentarse al país, al desorden, la inseguridad y la corrupción”, cuenta el actual esposo de Nestora, José Luis Ávila- Báez.

Nestora se volvió una pieza clave para hacer frente a la delincuencia organizada y la impunidad que acosaba Olinalá como “comandanta” de la Policía Comunitaria creada en 2012 por los pobladores.

Bajo su mando capturó a 19, después la acusaron de secuestro, el delito por el que sigue en prisión desde el 21 de agosto del año pasado cuando el Ejército la arrestó y la trasladó a un penal de alta seguridad en Nayarit sin orden de aprehensión.

“El caso de Nestora es un desastre en el debido proceso”, describe Alejandra Gonza, abogada de la Clínica de Derechos Humanos de Universidad de Seattle, Washington.

“Durante 10 meses no se le permitió abogado —se autorizó hasta que intervino la embajada de EEUU— por lo que hay un proceso con una sola versión de los hechos y sin sentencia en más de un año”, dice.

Nestora tiene de su lado el apoyo público del diputado norteamericano Adam Smith, algunos legisladores mexicanos así como de organizaciones inmigrantes que el próximo jueves protestarán en los consulados mexicanos en Chicago, Nueva York, San Francisco, Los Ángeles, Seattle y Portland, Oregón.

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