Tráfico de órganos y la inmigración infantil

César Leo Marcus escribe sobre inmigración y otros temas de interés para la comunidad latina
Tráfico de órganos y la inmigración infantil
El problema más grave es que la desesperación por seguir viviendo alimenta el aterrador negocio del tráfico clandestino de órganos humanos en el mundo
Foto: Shutterstock

En la nota anterior explicamos que “se estima que por cada niño o joven que cruzó la frontera hay al menos uno o más que no llegó, es decir que existen otros sesenta mil niños y jóvenes que salieron de sus hogares NUNCA terminaron de cruzar el territorio mexicano”… y nos hacíamos la pregunta que NADIE quiere responder… ¿Dónde están los que no llegaron?…

De acuerdo a las últimas estadísticas, el narcotráfico ya no es un negocio tan rentable para los carteles que “exportan” droga a los Estados Unidos de Norte América, el tema es que “gracias” a las nuevas tecnologías, cualquiera consumidor puede producir droga artificial en el baño de su casa, incluso hay portales en internet que explican cómo hacerlo.

A partir que la crisis ha llegado a los carteles mexicanos estos decidieron “diversificar el comercio”, y en su búsqueda encontraron un “negocio” ilegal donde los americanos siguen siendo sus principales “clientes”, y que tiene como “ventaja” que es mucho más rentable que las drogas, con el incentivo que nadie se atreve a investigar, ya que cualquiera puede necesitarlo en algún momento… el tráfico de órganos.

Lo grave del caso es que para “extraer” los órganos asesinan al “donante”, pero esto para personajes como Enrique Plancarte Solís, jefe del cártel de los Templarios y su sobrino Manuel Plancarte Gaspar, detenido hace poco en el estado de Michoacán, no es un impedimento, antes asesinaban por venganza o placer ahora lo hacen por dinero, también debemos incluir en este “negocio” al grupo de Los Zetas y otros.

El problema mundial es la escasez de órganos para trasplante, por ejemplo países como Estados Unidos, China, Brasil y por supuesto México, pueden proveer el 10% de los órganos que esperan los pacientes, solo en los Estados Unidos mueren más de 10.000 personas al año aguardando la donación. Lo insólito es escuchar al Procurador General de la República (fiscal general), Jesús Murillo Karam, dijo en rueda de prensa que el tráfico de órganos “no es tan grave en México, ya que no hay muchas denuncias”… Por supuesto que no hay denuncias, si el “donante” está muerto y “desarmado” y los familiares del enfermo que espera un trasplante para salvar su vida, “pagaron sin preguntar” para recibir el órgano adecuado.

Desde Latinoamérica cada día más, salen por avión “exportaciones” que no son registradas, que cruzan el Atlántico, rumbo a mercados clandestinos alemanes, suizos e italianos que pagan 102 mil euros por un riñón, 150 mil euros por un hígado, 150 mil por un pulmón, 87 mil por una cornea, 165 mil por la médula ósea, 150 mil por el corazón, 144 mil por un páncreas y 10 mil por venas y arterias.

El problema más grave es que la desesperación por seguir viviendo alimenta el aterrador negocio del tráfico clandestino de órganos humanos en el mundo, sin medir consecuencias, donde una acción criminal organizada, destina órganos a los ricos consiguiéndolos a partir de personas pobres.

Antiguamente numerosos pacientes ricos de Estados Unidos, Alemania e Italia viajaban a la India, Filipinas, Hong Kong y Egipto, para trasplantarse en condiciones nada seguras, pero ahora se han montado servicios sofisticados en suelo mexicano, donde los enfermos y médicos americanos “cruzan”, y hacen las cirugías de trasplantes con equipos de alta complejidad y “sin preguntar” el origen de los órganos, mientras los inspectores de salud y la policía recibe su “mordida” para no molestarlos.

Por otro lado, la doble moral de los países “civilizados” se acrecienta, mientras los gobiernos Europeos y de los Estados Unidos de América critican a China en torno a que se extraen ilegalmente en cárceles y campos de concentración, más de 3.000 órganos de prisioneros asesinados al año (más de ocho diarios), los ciudadanos europeos y americanos viajan a México para recibir trasplantes de órganos ilegales de personas asesinadas por los carteles del narcotráfico.

La organización Save The Children advirtió del tráfico de órganos de niños y jóvenes migrantes incluso el periódico del Vaticano, L’Osservatore Romano, denunció que “en muchos países desarrollados un elevado número de personas salvan sus vidas gracias al tráfico de órganos de menores indocumentados”, señalando que “el pedido de órganos está aumentando considerablemente en los países occidentales, mientras que el número de donantes ha bajado”, y agrega que “el tráfico de órganos de menores de edad se trata de un crimen organizado relativamente nuevo, debido al mejoramiento de las técnicas de trasplante en los últimos años, provocando que la demanda supera por mucho la oferta”, incluso el Papa Francisco condenó hace pocos días “esas prácticas criminales de tráfico de órganos”.

Los primeros síntomas están a la vista, en México están apareciendo fosas clandestinas con cadáveres de niños y jóvenes infantes mutilados sin sus órganos vitales, mientras los gobernantes siguen negando la existencia de esta aberrante realidad, y como todos sabemos, el primer paso para resolver un problema es reconocer que el problema existe…