La moda de los matrimonios Beta

Los millenials prefieren convivir por un período de dos años antes de casarse

Los jóvenes quieren evitar ser parte de los altos índices de divorcio, aunque muchas veces no resulta.
Los jóvenes quieren evitar ser parte de los altos índices de divorcio, aunque muchas veces no resulta.
Foto: shutterstock.

Ana María González solo calló y lloró en silencio ante la decisión que tomó su única hija de irse a vivir con su novio en vez de casarse.

“Ilianita dice que quiere estar segura que la relación funciona antes de tener la boda”, comparte esta madre colombiana, quien crió sola a su hija (hoy de 25 años y psicóloga de profesión), tras haberse divorciado.

Y es que los jóvenes de la llamada generación del milenio prefieren vivir con sus parejas antes de dar el sí.

“La tendencia de convivir antes de casarse —conocida en inglés como Beta-Marriage [matrimonio-Beta]— viene desde hace varios años, antes el temor que tienen las nuevas generaciones de atravesar por la experiencia del divorcio que tuvieron sus padres”, dice el profesor Richard MacDonald, de la Universidad del Estado de California.

En Estados Unidos , según las estadísticas, una de cada dos parejas termina en divorcio y, como asegura la psicoterapeuta Anabel Castrezana, “las nuevas generaciones quieren evitar los errores del pasado y no desean perder el tiempo con una persona que no comparte las mismas metas”.

“Sabemos que la mayoría de los adultos de hoy cohabitan antes de casarse; lo que refleja el cambio drástico que ha tenido en los últimos 60 años la manera cómo se forman las familias”, agrega la Dra. Karen D. Pyke, del Departamento de Sociología de la Universidad de California.

De acuerdo con la profesora , “la cohabitación se da mayormente en los personas de bajos ingresos y menos educadas, debido en parte a que muchas parejas desean alcanzar cierto nivel económico antes de casarse”.

De hecho, agrega la socióloga, la edad media del primer matrimonio aumenta cuando la economía está mal para los adultos jóvenes, como es el caso de hoy.

“El matrimonio es un privilegio económico. Por eso es que vemos más niños nacidos de padres no casados entre las clases de bajos ingresos en comparación con las de mayores ingresos”, ahonda.

Pero el “probar” no asegura nada. Según señala la Dra. Pyke, los datos no indican que la cohabitación de hecho reduce el riesgo de divorcio.

Algunas investigaciones han encontrado que convivir antes del matrimonio no tiene ningún efecto sobre la probabilidad de una eventual divorcio, y otros han encontrado un incremento leve de divorcios entre las parejas que cohabitaron antes de casarse.

“En realidad no hay ninguna evidencia sólida que sugiere que la cohabitación antes del matrimonio aumenta o disminuye las probabilidades del divorcio, en comparación con las parejas similares que optaron por un matrimonio tradicional sin tener convivencia previa”, concluye.

Este es el caso de Vanessa Martínez, una mexicoamericana de 31 años, estudiante de la Universidad Estatal Dominguez Hills, en California, quien a los cuatro meses de noviazgo decidió convivir con su novio.

“Al año y medio de estar viviendo nos casamos y al año de estar casados nos divorciamos”, cuenta la residente de Long Beach.

Todo se dio, dice Martínez, porque durante el tiempo de su matrimonio-Beta y luego de doce meses de estar casados se dio cuenta de que “la cultura y personalidad de mi esposo no era compatible con la mía y no teníamos las mismas metas económicas”