Frente a un mito repetido

Para 1925 el Servicio de Inmigración de Los Estados Unidos registraba la existencia de 1,400,000 inmigrantes viviendo ilegalmente en el país
Frente a un mito repetido
Lo que muchos ignoran es que la inmigración ilegal y las amnistías han sido parte de la historia de la inmigración hacia Los Estados Unidos desde siempre.
Foto: Agencia Reforma

El va y viene de la pelota en cualquier debate sobre el tema migratorio termina muchas veces contra una pared en la que cualquier argumento se vuelve irrelevante. Es por eso que resulta tan difícil encontrar puntos de coincidencia. Quienes están a un lado jamás se pondrán de acuerdo con los que están del otro lado.Del lado del movimiento antiinmigrante un grito casi histérico que escuchamos con mucha frecuencia es: “Mis antepasados emigraron legalmente”.

Y aunque esta afirmación puede ser generalmente cierta, lo que muchos ignoran es que la inmigración ilegal y las amnistías han sido parte de la historia de la inmigración hacia Los Estados Unidos desde siempre.

En 1882 el Congreso de los Estados Unidos pasó la primera Ley General de Inmigración, que se limitaba básicamente a regular el proceso de admisión, pero que en realidad servía de poco ya que los llamados “excluidos” se las ingeniaban para evadir la inspección y perderse entre la población. Entre los excluidos se encontraban los nacionales de China quienes fueron prohibidos de ingresar a los Estados Unidos por el Acta de Exclusion de 1882.

Pero con el tiempo las leyes restrictivas se extendieron a otros inmigrantes como los del Este y el Sur europeo.

En 1924 se firmó el Acta de Inmigración, la primera ley que exigía la presentación de una visa consular y un certificado médico obtenido en el país de origen del inmigrante.

Para 1925 el Servicio de Inmigración de Los Estados Unidos registraba la existencia de 1,400,000 inmigrantes viviendo ilegalmente en el país. Según un artículo de The New York Times de 1927 se trataba principalmente de ciudadanos chinos, japoneses, griegos, rusos e italianos, que llegaban ya sea por las fronteras de Canadá y México, o por los puertos de ambas costas.

La primera amnistía de la que se conoce data de 1929 cuando el Congreso pasó el Acta de Registro que permitía a los “ilegales europeos” regular su estatus si probanan ser ciudadanos honestos y respetuosos de las leyes y que habían ingresado ilegalmente por una “mera irregularidad técnica”.

Las acciones ejecutivas tampoco son cosa nueva, por ese mecanismo se suspendieron en esa época las deportaciones de cientos de miles de inmigrantes. De los archivos se puede determinar que casi el 75% de los “endacados”, para usar un término actual, eran de origen alemán oiItaliano.

Una visión más completa la podemos encontrar en un reporte del Immigration Policy Center titulado De-Romanticizing our immigrant past: Why claiming – My family came legally – is often a myth.

Este como muchos otros mitos hacen imposible un debate razonado y razonable, por eso es necesario conocer estos detalles, para que cuando nos digan a gritos “mis antepasados vinieron legalmente”, podamos contestar para poner la pelotita en el otro campo.