Un caso estancado

Todavía no hay responsables por muerte de madre e hijo en incendio

Las autoridades aún no encuentran un vínculo entre el secuestro de una adolescente que fue rociada con líquido inflamable y las muertes de una mujer y su hijo en un incendio en una cochera el 5 de marzo.

Si bien la Policía de Los Ángeles (LAPD) presentó el caso a la Fiscalía del condado (DA), la agencia no ha interpuesto cargos contra Robert Ransom Jr, de 30 años, por las muertes de Gissella Yauli, de 28 años, y su hijo Dillan Reyes, de un año, en un fuego en su casa en la calle 50, en el Sur de Los Ángeles.

“El caso no ha sido rechazado”, dijo Shiara Dávila-Morales, vocera del DA. “Continúa bajo revisión”.

Yauli fue amordazada y atada de manos. Su cuerpo terminó quemado al grado de no poder ser identificado y el del bebé, quien murió de camino al hospital, tenía quemaduras en un brazo.

Quince días después de este incidente, una adolescente fue secuestrada cuando caminaba de la escuela a su casa. De acuerdo a la Policía, Ransom se le acercó a la menor cerca de la esquina de la avenida Gage y la calle San Pedro, y utilizó un cuchillo para obligarla a subir a una furgoneta blanca.

Documentos judiciales alegan que el sospechoso llevó a la menor a dos lugares antes de que ella pudiera escapar, cerca de la intersección de Imperial Highway y la avenida New Hampshire. Un testigo dijo a los investigadores que la niña estaba atada de manos y empapada de algún líquido.

La Fiscalía cree que Ransom le roció un líquido inflamable “con la intención de desfigurarle el cuerpo”.

Ransom se declaró no culpable de nueve cargos por violación, intento de homicidio, secuestro y asalto.

También se le vincula en la muerte de una mujer de 19 años, cuyo cadáver fue encontrado cerca de la intersección de la calle 93 y la avenida Grand, el 2 de marzo, tres días antes de la muerte de Yauli.

El padre de Gissella, Humberto Yauli, dice que si se desvincula a Ransom quedarían impunes las muertes de su hija y nieto. “No han avanzado casi nada, estamos donde mismo”, lamentó.

La Ciudad ofrece una recompensa de $75 mil para quien proporcione información que resuelva el caso.

Después de los asesinatos, Yauli se mudó. Para él, la herida sigue abierta. “Vamos todos los domingos al cementerio, es el recuerdo que nunca va a morir en mí”, dijo.