Rebeca Vallejo: Jazz, flamenco y samba hacen una deliciosa receta musical

Rebeca Vallejo combinado su pasión por diferentes géneros de música en sus canciones
Rebeca Vallejo: Jazz, flamenco y samba hacen una deliciosa receta musical
Nunca escribo en la paz de mi casa, me vienen ideas en el bus o en el subway. En esta ciudad todos somos luchadores, todos tenemos retos y no nos rendimos y eso me inspira”, dijo Rebeca Vallejo.
Foto: Suministrada

@SilSterinPensel

Toda ella está llena de instrumentos que saca, como de una galera imaginaria, en el momento justo: el tronar sus dedos, el taconeo y las rítmicas palmadas en su pecho que dejan una escarlata evidencia de la pasión con la que ejecuta su música, mayormente de su autoría.

Rebeca Vallejo es un torrente de frescura y a pesar de que es bien española –su presencia, su acento, su falda con volado, su pañuelo y su enorme flor en el pelo dan cuenta de ello- esta cantante nacida y criada en una zona conocida por su tradición obrera, contestaria y contracultural, no comenzó su amorío con el flamenco, si no con el jazz y John Coltrane, Thelonius Monk y Ella Fitzgerald marcaron su rumbo.

“El jazz me trajo a NY hace 14 años. Me propuse dominar este género tan complejo, tan lejano y ahora caigo en la cuenta que huía un poco de mis raíces”, sostiene. “Pero como dice el tango, ‘el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar’ y el flamenco me agarró por el cuello”.

Rebeca desafía los límites del sonido y evita caer en un rótulo. Por eso agrega constantemente nuevos ingredientes y en su paleta musical hay influencias de Milton Nascimento, de Estrella Morente y hasta de The Police. “Ahora voy a hacer una canción de Sting que me fascina: ‘The Bed’s Too big Without you’ anunció una tarde hace poco en un íntimo escenario en el subsuelo de un café del West Village. “Mi versión, un tanto ecléctica es en español, así que aquí les va ‘La Cama se me hace grande’”.

La acompañan un pianista de padre Riojano y madre de Kansas y un percusionista venezolano, y el trio suena a multitud.

Su forma de componer es bien neoyorquina y su último disco, “Azúcar Canela” no es la excepción.

“Estoy siempre a la carrera y todas mis canciones tienen el pulso de la ciudad metido dentro. Nunca escribo en la paz de mi casa, me vienen ideas en el bus o en el subway. En esta ciudad todos somos luchadores, todos tenemos retos y no nos rendimos y eso me inspira”.