Aplauden plan para agilizar cruce fronterizo en San Ysidro

Aplauden plan para agilizar cruce fronterizo en San Ysidro
El cruce de San Ysidro es el m'as congestionado del mundo, en la frontera entre México y EEUU.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Luego de dos horas y media de espera en el paso fronterizo de San Ysidro, el más transitado del mundo, Cleotilde Castañeda cuenta su última travesura: “Esta vez no tardé tanto [en la fila] porque me metí entre la gente, es que ya no aguantaba mis pies”, dice la mujer de 81 años.

Cada fin de semana, la residente de Tijuana viene a San Diego a comprar ropa que le encargan vecinos. Vive de las propinas. Por eso suspira al escuchar la promesa del presidente de México, Enrique Peña Nieto, de agilizar este cruce, en respuesta a una petición del gobernador de California.

“Puede cambiar eso y desarrollemos un plan”, le urgió el gobernador Jerry Brown en una reunión pública en Los Ángeles el lunes. “El cruce debe bajar de cuatro horas a 20 minutos”, insistió.

Peña Nieto secundó la propuesta: “Si nos podemos de acuerdo, lo podemos lograr”, expresó.

Este acuerdo verbal ha puesto de buen humor a quienes vienen de compras a California. “Ojalá, oiga, porque es muy cansado, luego con este sol”, expresó Castañeda, quien jalaba un carrito de color azul.

La garita de San Ysidro opera a su máxima capacidad —25 carriles de acceso— como parte de un proyecto de $735 millones para modernizar y expandir las instalaciones.

Cuando estas obras concluyan, en 2018, se tendrán 34 carriles con casetas de doble inspección para ingresar a EEUU, además de carriles especiales para usuarios del programa SENTRI, un pase especial que se otorga a quienes son considerados viajeros confiables y autobuses.

Pero las todavía largas esperas en el cruce de México a Estados Unidos siguen desalentando a los visitantes en ambos lados. “Compañeras mías ya dejaron de vender para no perder tiempo”, comenta

María López, una comerciante de Ensenada que viene a San Diego hasta tres veces por semana.

Se estima que cada año esta región pierde más de 60 mil empleos y cerca de $7,000 millones debido al lento paso fronterizo, que a su vez es reflejo de inspecciones más exhaustivas.

“En carro está peor, tarda uno hasta cuatro horas. Una vez hasta se nos calentó el carro porque estaba muy lenta la pasada. A veces se te acaba la gasolina y ahí la vendieron al doble”, contó López.