Picaduras de cuidado

Pequeños animales podrían arruinar tus paseos al aire libre e incluso generar riesgos para la salud.
Picaduras de cuidado
Las picaduras de abeja pueden resultar graves en los bebés.
Foto: Archivo

Caminatas, picnics y días de campamento en los parques y bosques son algunas de las actividades que las familias más realizan durante el verano y el principio del otoño.

Pero esos días en contacto directo con la naturaleza pueden estar acompañados de picaduras de abejas, avispas, hormigas, garrapatas, arañas u otros tipos de insectos. Una forma de prevenirlo ser picado durante los paseos por el bosque es utilizar un repelente que contenga DEET y usar ropa protectora: pantalón largo, camisa de manga larga, un sombrero y un pañuelo alrededor del cuello.

Las picaduras o mordeduras pueden aguar el paseo en segundos —y hasta enlutar a la familia— cuando la víctima tiene reacciones alérgicas severas a éstas.

Datos de la Academia Americana de Pediatría (AAP) señalan que más del 95% de todas las picaduras en Estados Unidos son causadas por las abejas y las avispas de chaqueta amarilla (yellow jacket wasp).

Asimismo indican que las últimas causan la mayoría de las reacciones alérgicas en el país, provocando tres o cuatro veces más muertes que las mordeduras de serpientes venenosas.

“Para la mayoría de las personas, una mordedura o picadura suele ser algo insignificante. Quizás sentamos un poco de dolor, irritación de la piel o una hinchazón breve. Pero, en algunas ocasiones, pueden causar infecciones que requieren de tratamiento inmediato o provocan una reacción alérgica llamada anafilaxis, que puede ser grave e incluso mortal”, explica la pediatra Janeth Ceja-Martone.

Esta reacción generalizada del organismo, descubierta en 1902 por el Premio Nobel de Medicina Charles Robert Richet, se da ante ciertas reacciones inmunológicas a alimentos, medicamentos y picaduras de insectos.

La anafilaxis se distingue de la alergia regular por la rapidez y complejidad de la reacción inmunitaria que, generalmente, comprende uno o más sistemas orgánicos (respiratorio, vascular, cardiaco, etc.).

Puede ser mortal cuando se produce un ‘shock anafiláctico’ que no se trata a tiempo o no se puede controlar.

La doctora Ceja-Martone explica que los síntomas más comunes de una reacción alérgica son:

Problemas estomacales. Vómito, diarrea o naúseas.

Problemas respiratorios. Inflamación de la garganta que puede causar problemas al respirar (tos o silbido).

Problemas de la piel. La apariencia de urticaria esparcida (ronchas que causan picazón).

Inflamación o hinchazón. Generalmente en los labios, lengua y párpados de los ojos.

Problemas circulatorios. Presión baja o un pulso débil.

La inyección de epinefrina se utiliza junto con un tratamiento médico de emergencia para tratar reacciones alérgicas, explica la pediatra.

“Toda persona que sabe que es alérgico a un alimento, insecto o algo más, debe siempre cargar un Epi-pen, lo que es epinefrina, en una jeringa que le puede salvar la vida en caso de una reacción anafiláctica”, denota.

“Y de no tener la inyección a mano o no saber que nuestro familiar es alérgico a algo, hay que llamar al 911 si se nota que alguien está teniendo una posible reacción anafiláctica“, concluye Ceja-Martone.