Relaciones saludables: “Tengo un hijo bully”

Un pequeño agresivo con los demás es indicativo de un pequeño enojado y lastimado.
Relaciones saludables: “Tengo un hijo bully”
Un hijo acosador es reflejo de un ambiente agresivo en casa.
Foto: Thinkstock

Es frecuente hablar y buscar soluciones cuando tenemos frente un caso en el que un niño o joven es víctima de bullying, pero pocas veces los padres del chico que ejerce la violencia, tienen elementos para ayudarlo y entender el porqué de su actitud.

De acuerdo a Trixia Valle, autora del libro ¡Ya no quiero ir a la escuela! Cómo combatir el bullying, Editorial Debolsillo, “un niño puede ser autor de bullying cuando sólo espera y quiere que se haga siempre su voluntad. Esto puede ser causado por un sentimiento de tristeza debido a algo que está viviendo en casa, en las calles o en la escuela, y el hecho de imponerse puede ser sólo una manera de que le hagan caso”.

Otras razones por las que un chico puede desarrollar un comportamiento de abusador es consecuencia de que no conoce los límites y ha aprendido que a través de la agresión o los berrinches, puede obtener lo que desea.

Sin embargo, la autora también explica que influye de forma determinante el hecho de que sufra violencia en alguno de los ambientes en los que se desenvuelve. Si con frecuencia se siente humillado, vive presionado por sus superiores con el fin de cumplir objetivos y es víctima de algún tipo de agresión, abusará de las personas con quienes se siente en ventaja.

Así es como podemos encontrarnos con niños o jóvenes que ejercen bullying hacia otros que son tímidos, que físicamente son más débiles por condición de género e incluso si viven con algún tipo de discapacidad o enfermedad.

El acosador siente que no hay algo que pueda hacer para que dejen de suceder las cosas que lo lastiman y solamente actúa para sacar su enojo o su dolor”, abunda la autora, y explica que la forma de descargar su ira hacia sus víctimas es:

  • Los golpea.
  • Los nombra de una forma desagradable y despectiva.
  • Genera rumores, mentiras o apodos.
  • Los aísla del grupo.
  • Los ofende y molesta.
  • Sube a las redes comentarios desagradables.
  • Publica fotos comprometedoras o las modifica por medio de algún programa para deformar las caras y burlarse.

Una vez que un padre reconoce que su hijo es acosador, es preciso dejar de ser espectador para tomar cartas en el asunto. Debido a que muchas veces el chico también es violento en el hogar, los padres evitan ponerle límites e incluso llegan al punto de celebrar que ‘sepa defenderse’ o que ‘gane el respeto’ de los demás, pero esto lejos de ayudar, lo confunde más, pues él recibe el mensaje de que no vale la pena esforzarse para generar relaciones sanas, pues aunque sea por miedo tiene el reconocimiento de todos.

La forma de ayudarlo, sostiene Trixia Valle, es brindarle mucho amor a través de comprender sus dolores y carencias emocionales. “Hay que crearle conciencia del daño que está causando. Decir lo mal que se sienten las personas cuando son lastimadas, que el respeto se consigue de otras maneras; que no necesita jugar a ser malo, porque además él ni siquiera es así”.

También recomienda poner límites claros respecto a su conducta y dejarle en claro que cuando tiene este tipo de comportamiento, no existe un punto de negociación y deberá asumir las consecuencias de sus faltas, que se traducen en reparar el daño, entre otras medidas justas y acordes al evento.

Buscar el apoyo de un especialista es primordial, ya que este tipo de conflictos que involucran a la familia, son resultado de patrones equivocados de convivencia y formación hacia los hijos: es necesario identificar el origen del problema para abordarlo por medio de terapia, pero sobre todo con el amor y la comprensión de cada uno de los integrantes.

Para leer: Padres que odian. Susan Fordward. Editorial Debolsillo

Para ver: Historia americana X. Dirigida por Tony Kaye. Estados Unidos, 1998

Colaboración de Fundación Teletón México

“La empatía: nos hace vivir el sentir ajeno”

Bojorge@teletón.org.mx