San Diego: Niños refugiados cambiaron la vida de este ‘gringo’

Mark Lane ha recibido amenazas de muerte por expresar su apoyo por los niños centroamericanos que han llegado a EEUU
San Diego: Niños refugiados cambiaron la vida de este ‘gringo’
Lane está en proceso la creación de una fundación para dar incentivos económicos a quienes adopten a niños refugiados.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

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“Ya nunca va a ser normal mi vida; no puedo regresar”, dice Mark Lane, dueño de una marisquería de San Diego, quien jamás anticipó lo que pasaría al ayudar a los niños centroamericanos refugiados.

Todo inició a principios de julio. Su familia veía un noticiero en la televisión cuando su hijo de cinco años le preguntó por las imágenes de personas furiosas que protestaban frente a un autobús en Murrieta. No sabía que a bordo iban niños indocumentados, quizás de su edad, que eran transferidos.

“Me enojó que en 2014 yo tuviera que buscar una manera para explicar el racismo a mi niño inocente”, cuenta Lane, de 49 años y dedicado desde hace seis meses a vender mariscos y pescados en un local ―Poppa’s Fresh Fish Company― en el barrio latino Logan Heights, cerca del centro de San Diego.

Su reacción fue hacer algo por los menores que venían huyendo de la violencia y pobreza, y creó la cuenta en Facebook “Boycott Murrieta”, que en tres días sumó más de 3 mil “Me gusta”, para referir donativos. Después, a través del grupo Ángeles de la Frontera, adoptó a una familia guatemalteca.

Así se convirtió en el blanco de una campaña de odio. El teléfono de su restaurante no dejó de recibir amenazas, crearon páginas en internet para cerrar su local, le llovieron calificaciones negativas en la página yelp.com (hasta advirtieron que él era un agresor sexual) y las fotos de su esposa (nacida en el estado de Guerrero) e hijos fueron colocadas en sitios electrónicos de grupos racistas.

“Empezaron a llamar con amenazas de matar a mi familia, de que era un traidor de la patria”, señala Lane. “Me pusieron más enojado y más firme en lo que estábamos haciendo”, agrega.

Pero estos ataques despertaron un fuerte respaldo de la comunidad: ahora le llueven donaciones y mensajes de apoyo de todas partes del mundo, ha concedido unas 70 entrevistas a la prensa, vende pescados a sitios tan lejanos como Virginia y las ganancias de su marisquería se triplicaron.

Hace poco respondió a 4,327 mensajes en Facebook que agradecían su altruismo. Está en proceso la creación de una fundación para dar incentivos económicos a quienes adopten a niños refugiados.

“Yo no era activista. Ellos [sus opositores] me pusieron en este trabajo y ahora están enojados porque está pasando lo contrario de lo que ellos querían”, menciona el empresario, quien el día de la entrevista portaba una playera con la frase “Los peces y la humanidad no saben de fronteras”.

Un nativo de San Diego que se describe a sí mismo como un “gringo, gringo, gringo”, Lane habla español porque repetía las canciones de Vicente Fernández que escuchaba su niñera. Unos años vivió en México.