México: Que el último en salir apague la luz

"Mirando al Sur": blog del periodista Luis Manuel Ortiz que comenta los sucesos de actualidad desde Texas
México: Que el último en salir apague la luz
Un estudio de Pew revela que la mayor preocupación de los mexicanos es la economía.
Foto: Archivo

Brownsville, Texas.- Francamente no estoy muy seguro de que el último haga lo que dice el titular de este texto, porque parece que cada vez hay más prisa por abandonar ese país en el que quizás no todos vivían bien, pero sí mejor que ahora. Ese país se llama México.

El prestigiado Pew Research Center de Estados Unidos, con base en Washington, dio a conocer una encuesta recientemente realizada en la que se concluye que el 34 por ciento de los mexicanos entrevistados emigraría a Estados Unidos para huir de la mala situación, y de esa cantidad, el 17 por ciento, es decir la mitad, estaría dispuesto a hacerlo de indocumentado.

Pew encontró en el estudio que la mayor preocupación de los mexicanos no es la economía (60 por ciento, que ciertamente es una cifra muy alta) sino la criminalidad y la inseguridad (79 por ciento). Y también revela que existe una gran inconformidad por la corrupción de los políticos (72%) y por la violencia derivada del narcotráfico (72%).

Otra encuesta, hecha en su portal de Internet por la agencia informativa CNN, y en la que se pregunta ¿Emigrarías a Estados Unidos si tuvieras oportunidad? arrojó resultados muy parecidos. El 54.11 de los lectores dijo que sí “para mejorar su calidad de vida”; el 25.21 por ciento respondió que no “porque está mejor en México”; el 6.61 dijo que “le da igual vivir en uno o en otro país” y al 14.22 “no le interesa considerarlo”. Pero si se suman las últimas tres cifras dan un resultado conjunto inferior (46.04) al de los que sí lo considerarían (54.11). Estas cifras son las que aparecían en el mencionado portal el 29 de agosto, pero la encuesta continuaba abierta por lo que sin duda el resultado final arrojará algunos cambios que difícilmente se espera que sean muy distintos.

La encuesta realizada por Pew abarcó varios temas incluyendo la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto que bajó un 6% hacia el final de su primer año, en parte debido a las controversias generadas por la reformas de energía y comunicaciones, a las cuales nos referimos en esta columna la semana pasada y de las que la población general espera pocos beneficios pero está segura de que los grandes consorcios, especialmente de origen extranjero, se servirán con la cuchara grande.

En semanas recientes he tenido la oportunidad de visitar varias ciudades de México y he encontrado en cada opinión y en cada plática una desmoralización generalizada acerca de cómo marchan las cosas en el país. Es lamentable observar que la población parece estar más cercana al desánimo que al ánimo y al pesimismo que al optimismo acerca de los tiempos que vienen y en los que vivirán sus hijos y sus nietos.

Y una de las cosas que más parece incidir en ese desaliento no tiene que ver de manera directa con la economía sino con la falsedad de la política que trae aparejada la corrupción, la ineficacia y la mentira. Y que, desde luego, no anuncia mejores tiempos por venir.

Un pequeño empresario mexicano me dijo: “Harto de que con el PRI iban las cosas mal voté por el PAN y siguieron mal, quizá peor. Entonces voté de nuevo por el PRI creyendo que había aprendido la lección y corregido sus errores y veo que es lo mismo. Y de los otros partidos también conocemos sus mañas… ¿Qué podemos hacer? La respuesta es muy fácil: nada… resignarnos”.

Pero vale la pena preguntar hasta donde llega la resignación porque la cosas deben tener un límite y un remedio. El problema es que no sabemos donde está el límite, mientras que el remedio no puede ser el que encontró en su encuesta el Centro de Investigación Pew: No hay forma de que uno de cada tres mexicanos huya del país.

El problema tiene que ser encontrado en el interior y ya no puede ser el que buscaron Madero, Villa y Zapata. No se trata de revoluciones armadas. Se trata de revoluciones civiles. Donde empezará y quién la encabezará es la pregunta incontestable.