Comentarios fuera de lugar

En su visita extraoficial a California el presidente Peña Nieto no respondió a numerosas inquietudes
Comentarios fuera de lugar
El presidente de México (c), y el gobernador de California (i) durante una reunión con empresarios locales en un hotel en Los Ángeles.
Foto: EFE

Burbujas

La reciente visita del presidente Enrique Peña Nieto a California, se supone que era una visita extraoficial, pero sus reuniones públicas con el Gobernador Jerry Brown, la convirtieron en una visita con actos políticos importantes.

Enrique Peña Nieto fue muy bien recibido por el pueblo en California. Me hizo recordar las épocas del gobernador Wilson. Entonces algunos políticos de México iban a California como parte de su campaña para lograr votos en México, dado que la inmensa mayoría de los que asistían a esos mítines tenían familiares en México a los que podían influenciar para que votaran por esa persona o por el partido que representaban. Tan solo por el hecho de que hubiera venido a interesarse en los problemas de los mexicanos que estaban de este lado de la frontera.

¿Será que en el trasfondo de la visita del presidente Peña Nieto está la misma idea de buscar el apoyo para el PRI en las elecciones futuras para el Congreso y algunas gubernaturas a través de la influencia que puedan tener los inmigrantes sobre sus familias que permanecen en México?

Los éxitos parlamentarios del presidente fueron tema durante su visita a California y explotados para su lucimiento.

No me malinterpreten, Peña Nieto no hizo un mal papel en California, pero no fue una visita extraoficial. Me parece que sus comentarios y promesas estuvieron fuera de lugar.

Algunos amigos republicanos que tengo —tengo algunos aunque lo duden- me han indicado que consideran inadecuadas las declaraciones públicas del presidente de México en California, porque puede ser visto como una intromisión no diplomática en los asuntos internos de este país. Me hicieron ver que la misma opinión resultaría si el presidente de Estados Unidos fuera a México y en lugar de hacer una visita diplomática oficial con el presidente del país, asistiera a actos políticos con algún gobernador e hiciera declaraciones sobre algún problema interno.

El Presidente de México no puede dejar su investidura en México cuando sale de viaje. Puede viajar como todo ciudadano y hacer visitas de cortesía, pero al participar en actos políticos, su presencia y declaraciones se hacen oficiales, como fue en este caso.

Su ofrecimiento y promesas de apoyo a los indocumentados no serían criticables si las hiciera en México pero no está bien que las haya hecho aquí. Todavía menos porque no dijo nada al respecto de que se estaba haciendo en México para controlar la emigración ilegal. No mencionó ni se ven acciones concretas para acabar con el coyotaje y corrupción en la frontera, y con el tránsito libre por México de miles de personas de otros países cuyo objetivo es internarse ilegalmente en Estados Unidos.

La visita del presidente Peña Nieto a California cobra más importancia porque este Estado tiene la mayor cantidad de inmigrantes y económicamente es uno de los más importantes de este país. Según datos de hace dos años, si fuera un país, sería la séptima economía del mundo.

Al margen de la visita, el tema siempre nos dará la oportunidad de comentar asuntos complicados sobre este problema humano tan delicado. Podíamos preguntarnos: ¿a cambio de que piden la legalización de su estadía los indocumentados?

Por supuesto que entre mexicanos y centroamericanos que han emigrado hay personas muy valiosas, por supuesto que los que han formado una familia aquí y tienen hijos que están educando, están haciendo algo por el futuro del país. Por supuesto también que los miles de trabajadores en la agricultura y en la industria de la construcción, son clave para su desarrollo.

Podemos dar varios ejemplos de las contribuciones a la sociedad que muchos migrantes ofrecen pero también es cierto que entre los 11 millones de indocumentados (no sé si sea la cifra real) hay quienes esperan todo a cambio de nada. Pedir sin dar no funciona.

Por otro lado, cada nuevo indocumentado que entra a los Estados Unidos hace más difícil la solución del problema de los que ya están aquí, no solo por el crecimiento intrínseco sino porque en cualquier solución a la que se llegue, quedarán fuera algunos, más todos los que siguen llegando. Además, hay quienes me han comentado que la amnistía que se dio hace algunos años sirvió para regularizar a muchos de los que estaban en este país, pero indirectamente hizo más interesante para otros el venir ilegalmente con la esperanza de que tarde que temprano fuera legalizada su estadía.

Urge que ambos gobiernos dejen la palabrería a un lado y analicen el problema en busca de soluciones que beneficien a todos, tal vez con alguna fórmula de regulación temporal, como ya se hizo en el pasado con el programa “bracero”.

Es importante para ambos países que el problema migratorio se solucione, y particularmente para Estados Unidos que lo padece, porque se trata de 11 millones de personas de las que se sabe poco, no tienen documentos que les permita incorporarse adecuadamente a la sociedad, se pasan la vida ocultándose de las autoridades, no están regularizados fiscalmente, etc.

Además, urge que en ambos países se despolitice el problema migratorio. No es aceptable que cuando un partido apoya la regularización el otro se oponga y que posteriormente la situación sea inversa.

¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar para que se resuelva este problema?