Desde Compton, sillas ‘Acapulco’ traen frescura a Los Ángeles

Dos guerrerenses en Los Ángeles perfeccionan la elaboración de las sillas circulares inventadas en el balneario mexicano
Desde Compton, sillas ‘Acapulco’ traen frescura a Los Ángeles
'El mercado anglosajón es el que más compra, ellos las adoran', dicen sus creadores sobre las oportunidades del negocio.
Foto: Isaías Alvarado

Para disfrutar al máximo una silla “Acapulco”, elaborada con una estructura metálica circular y cuerda de plástico, se debe reclinar la espalda lo más posible, relajar las piernas y levantar los brazos.

“Nos queda a la perfección en California”, dice en una calurosa tarde Aniceto Polanco, quien no para de atender pedidos en su taller localizado en la ciudad de Compton.

Él y su socio, Juan González, ambos originarios de la Costa Chica del estado de Guerrero, han traído a Los Ángeles un asiento cuyo éxito radica en su sencillez, colorido, frescura y comodidad.

La silla “Acapulco” se inventó en la década de 1950 para soportar el intenso calor en aquel balneario mexicano, casi comparado a los sofocantes veranos californianos. Lo sorprendente es que los principales clientes de la compañía “Chetto’s Acapulco Chairs” no son mexicanos.

“El proyecto lo habíamos planeado de años atrás, pensando en los paisanos guerrerenses, pero resulta que el mercado anglosajón es el que más compra, ellos las adoran”, cuenta Polanco.

En Internet las sillas “Acapulco” —que igual decoran una sala, terraza, balcón o patio— se venden hasta en $500. Las que elaboran Polanco y su socio, con cuerda importada de la Ciudad de México, se ofrecen a menos de $200. Ellos las perfeccionaron con pintura electrostática y otros aditamentos.

Mientras teje una silla pequeña con cuerdas de colores blanco y rosa, González cuenta una de tantas historias sobre tan popular invento. “Las empezó a hacer un maestro que daba clases de herrería en la Técnica 1 [una secundaria de Acapulco] en los años 50 y las probaban tirándolas desde arriba del salón. Después se empezaron a introducir en los hoteles de Caleta”, señala.

En este taller, una clienta, Rosario Ventura, espera ansiosa su pedido. “En estas sillas te relajas, te llega la nostalgia de Guerrero“, comenta. Su amiga, Noemí Flores, de Jalisco, también pidió una. “Se me hacen cómodas, relajantes, como para estar meditando”, comenta entre risas.

Luego de la dura faena, Polanco y González deciden probar sus diseños, pero en un primer intento no se acomodan bien. “En estas uno se sienta así”, menciona González y recuesta la espalda, cruza una pierna y sube las manos a la altura de la cabeza. “Tienes que aflojar el cuerpo”, explica.

Chetto’s Acapulco Chairs

http://www.facebook.com/chettosacapulco.chairs

(310) 490-6390

chetopolanco@yahoo.com