México: Las 70 mil injusticias

Alberto Buitre se especializa en movimientos políticos y contracultura
México: Las 70 mil injusticias
Familiares de desaparecidos participan en la Tercera Marcha de la Dignidad Nacional, en México DF, el 11 de mayo de 2014..
Foto: EFE

De acuerdo con estimaciones del Comité de Detenidos – Desaparecidos “Hasta Encontrarlos”, en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto han sido detenidas extrajudicialmente y desaparecidas 68 personas. De hecho, la organización afirma que este crimen de lesa humanidad aumentó en un 60 por ciento en los dos años de Gobierno con respecto al de su antecesor, Felipe Calderón. Y sumando esa época, más la reciente, más la del ex mandatario Vicente Fox, suman la horrible cantidad de 70 mil desaparecidos políticos en México a lo largo de 14 años. No obstante, Los Pinos apenas reconoce 27 mil casos. Amnistía Internacional dice que del 2006 a la fecha, son 22 mil.

En la cifra se incluye la desaparición forzada de Teodulfo Torres alias “El Tio”, quien fuera el principal testigo de la agresión a Juan Francisco KuyKendall por parte de granaderos durante las protestas en la toma presidencial de Peña Nieto del 1 de diciembre de 2012. De ella, el activista resultó con exposición de masa cerebral tras el disparo de una bala de goma que le estalló en la cabeza, causándole daños irreversibles a su salud que motivaron su muerte en enero de 2014.

El Comité Hasta Encontrarlos que dirige Nadín Reyes Maldonado, hija de Edmundo Reyes Amaya, quien junto con Gabriel Alberto Cruz Sánchez, fueran víctimas de desaparición forzada en el año 2007, denuncia que no existe voluntad política por parte del Estado mexicano para legislar en materia de desaparición forzada. Que únicamente se “mediatiza el descontento” de las víctimas mediante la creación de fiscalías que no cuentan con presupuesto. Actualmente, 15 Estados de la República han creado estos instrumentos.

Sobre eso, Peña Nieto presenta su segundo informe de Gobierno ensalzando las reformas de privatización de los recursos energéticos y naturales, así como del sistema educativo y laboral. Dirá a través de televisión, rodeado de partidarios, que México “está en movimiento”, y existe clima propicio para la inversión foránea. El objetivo es pintar un país que no esté subyugado por el terror social.

No obstante, evaluaciones de Ramón Islas, académico de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, señalan que además de la detención y desaparición forzada de personas, existen nuevas formas de represión como secar el agua de las comunidades, quema de cultivos y chozas, agresiones sexuales y criminalización de la protesta social.

Islas señala que actualmente se vive una “etapa de guerra irregular” sobre el combate a las drogas, donde grupos de narcotraficantes o delincuenciales no identificados también están dedicados a la desaparición de personas.

Pero también el Ejército se ha dedicado a desaparecer.

La intervención de soldados en las detenciones y desapariciones forzadas contra activistas se evidencia en el caso de Rosendo Radilla, campesino guerrerense quien fuera ‘levantado’ por soldados el 25 de agosto de 1974 en las inmediaciones del ex cuartel del Ejército en el municipio de Atoyac de Álvarez, en un caso que mereció la condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el 2005, por lo cual obligó el acotamiento del fuero castrense al tratarse de víctimas de violaciones de derechos humanos por parte de la Defensa Nacional.

Sin embargo, la Armada mexicana sólo piensa en ampliar su jurisdicción, a razón de la actual guerra contra las drogas.

En ese sentido, la detención-desaparición de luchadores sociales y activistas de los derechos humanos es una actividad enfocada a disuadir la resistencia de las organizaciones frente al abuso de poder y la represión, y ya no es una situación privativa de la violencia en el norte de México.

“Por todo el territorio mexicano se está regando sangre del pueblo trabajador, que se refleja aunado a los miles de detenidos desaparecidos, las ejecuciones extrajudiciales y encarcelamientos injustos. lo que en un principio se creía que era un clima de terror privativo sólo de las ciudades del norte, hoy este laboratorio criminal se está extendiendo a todos los rincones del país”, señaló Ramón Islas.

Este 1 de septiembre se conmemoró el Día Internacional contra la desaparición forzada de personas. Para el caso de México, el obispo de Saltillo, Raúl Vera, dijo que las cifras en México siguen aumentando lo cual es “otra muestra vergonzosa de lo que son nuestros gobernantes y de la existencia de un sistema corrupto”.

Esto, por supuesto, no aparecerá en la glosa que Peña Nieto ya entregó al Congreso de la Unión.