ONU condena violencia en cárceles brasileñas

Periodista radicado en Brasil, escribe sobre temas variados en su blog
ONU condena violencia en cárceles brasileñas
El aumento de la violencia en las cárceles de Brasil durante la semana pasada, alarmó a especialistas de la ONU.
Foto: ONU / Martin Perret

El sistema carcelario del país es medieval, así fue calificado por el propio Ministro de Justicia del Gobierno Federal en 2012 y en ese estado, lamentable, está hoy.

Naciones Unidas vuelve a señalar que, lo asesinatos, dentro de las prisiones, están vistos como comunes y cotidianos.

BC, SC, Brasil.- La Representación para América del Sur del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humados (ACNUDH) condenó, en las últimas horas la violencia que se aplicó durante la semana que pasó en varias cárceles brasileñas.

En la penitenciaria de Cascavel, en el Estado de Paraná (centro este) , al menos cinco presidiarios murieron durante un motín, en los últimos días. Dos de las victimas habrían sido decapitadas y otras fueron lanzadas desde el tejado de la prisión. En Minas Gerais (sudeste), por su parte, dos rebeliones acabaron con varias muertes y decenas de heridos, dice ACNUDH en una nota.

Las autoridades dieron a conocer que otras muertes fueron registradas en el complejo penitenciario dePedrinhas, emplazado en el Estados de Maranhão (nordeste). Además, la semana que pasó, se produjeron revueltas en cárceles de los estados de Pará y Rio de Janeiro, de acuerdo a las informaciones citadas por la Naciones Unidas.

Solicitud

Según un reporte, el Representante del ACNUDH, Ameringo Incalcaterra, instó al gobierno brasileño a averiguar imparcialmente, de modo concreto, los hechos y las razones de los alzamientos. “Pedimos a las autoridades que realicen una investigación rápida, imparcial y efectiva de los hechos y de las causas de los motines, y que los responsables por los crímenes respondan ante la justicia”, dijo Incalcaterra.

“Estamos consternados con el nivel de violencia observado recientemente en las cárceles brasileñas. Infelizmente, no se trata de hechos aislados; ocurren con frecuencia en innumerables centros de detención, en todo el país. No es admisible que, en Brasil, la violencia y las muertes dentro de las prisiones sean vistas como normales y cotidianas”, señaló Ameringo Incalcaterra.

El estado de las cárceles brasileñas es tan nefasto que incluso el mismo Ministro de Justicia del país (en 2012), José Eduardo Cardozo, afirmó en aquel tiempo: “tenemos un sistema penitenciario medieval, que, además de violar los derechos humanos, no facilita lo más importante de una sanción penal, que es la reinserción social”.

Es procedente indicar que los conceptos fueron reproducidos por Amnistía Internacional. La organización también informó el resultado de una verificación realizada en el Estado de Amazonas, en el nordeste, donde constataron diversos abusos dentro de los centros de detención. “Celdas malolientes, atestadas e inseguras”.

“En varias prisiones, las mujeres y los niños y niñas estaban recluidas en las mismas unidades que los hombres y se recibieron numerosos informes de torturas a manos de la policía militar del Estados, con practicas como asfixia con bolsas de plástico, palizas y descargas electivas”, señala Amnistía.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas instó a las autoridades a que adopten medidas para prevenir la violencia en las penitenciarias. “La autoridades brasileñas deben reaccionar con urgencia para construir un sistema carcelario respetuoso de la dignidad humana, con la participación de todos los poderes del Estado, y en conformidad con los compromisos y obligaciones internacionales del país”, advirtió Incalcaterra.

Como en situaciones anteriores, el ACNUDH insistió en su preocupación por las condiciones de las cárceles de ese país. “Sobrepoblación, condiciones penitenciarias inadecuadas, torturas y malos tratos contra los detenidos son una realidad en muchos presidios en Brasil. Ello contribuye también a la violencia y constituye en sí una grave violación de derechos humanos” puntualizó el Representante para América del Sur.

“El país debe reforzar su sistema penitenciario, incluyendo al menos una revisión integral de la policía penal brasileña y del uso excesivo de la privación de la libertad, como castigo a delitos. También es urgente entrenar en derechos humanos al personal penitenciario y establecer un mecanismo nacional de prevención de la tortura, como ha sido recomendado reiteradamente por mecanismos internacionales de derechos humanos”, concluyó Incalcaterra.

Cabe señalar que, las autoridades, que gobiernan el Estado brasileño, deben asumir sus responsabilidades, hacer una reforma profunda del sistema penitenciarios, ajustarse a las leyes y erradicar la corrupción generalizada de dentro de los presidios.