Hispanos, independencia, identidad y estereotipos

Para México y Centroamérica, celebrar la independencia o no es un asunto de ver el vaso medio vacío o medio lleno
Hispanos, independencia, identidad y estereotipos
Otros celebran la independencia porque celebran su identidad, lo que son como comunidad
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

Para algunos no tiene sentido. Celebrar… ¿Independencia de qué? ¿De la separación definitiva de España? Visto desde la perspectiva actual, parecería que no se ha hecho buen uso de esa independencia. ¿Somos realmente libres? Miles de mexicanos y centroamericanos viven cual presa de la inseguridad, la pobreza, y la falta de oportunidades laborales. Se estará desprendido de España, pero se está amarrado a estados administrados por funcionarios a los que el traje les queda grande—por varias tallas.

Otros celebran la independencia porque celebran su identidad, lo que son como comunidad, lo alcanzado a pesar de los desafíos—especialmente afuera de su país natal. Es un hecho que el sentido de identidad se fortalece en tierra extraña. Pocas veces un individuo se siente más nacionalista que cuando se está lejos de su país. Se busca la fuerza en los números, en la identidad compartida con la comunidad en el extranjero, en la seguridad de lo familiar. Y cuando hay ocasión de celebrar las raíces que unen a la comunidad, se abre una ventana a nostalgias compartidas, que ofrecen un sentido de pertenencia.

Se celebra lo que se es. Hay mexicanos y centroamericanos, latinoamericanos o hispanos en general, notables por esfuerzo propio, celebrados porque reflejan los sueños y orgullo de su comunidad. Pero nuestra identidad está construida desde dos perspectivas: desde cómo nos vemos, y desde cómo nos ven los demás. Y es en esta última parte donde no tenemos control alguno, porque la percepción pública de los latinos o hispanos es alimentada en gran medida por los medios de comunicación masiva (desde películas, y la televisión, hasta la industria de las noticias), que no siempre responden a la realidad (la realidad de que somos una gama de grises, como cualquier otro grupo).

¿Qué muestran la mayoría de noticieros acerca de Latinoamérica, aparte de México y Venezuela? Por lo general son noticias de narcotráfico, desastres naturales, razones para la inmigración indocumentada, la voracidad de las pandillas. ¿Qué mensaje envía eso a alguien que nunca ha visitado Latinoamérica? Que los latinoamericanos somos una masa de estereotipos.

Ni hablar de cómo los hispanos son representados en los programas televisivos de mayor rating en EE.UU.

Casi por lo general, los actores hispanos interpretan a delincuentes, o víctimas—eso es, cuando el papel no lo tiene un afroamericano. En los programas de detectives, rara vez, hay un hispano entre quienes interpretan a los policías. Eso, a pesar de que hay una hispana entre los jueces de la Corte Suprema de EE.UU. (Sonia Sotomayor), al menos cuatro Fiscales de Estado hispanos designados por el Presidente (una de ellas, Carmen Ortiz, en Massachusetts), y que desde junio, Carmen Martino es la primera mujer y la primera hispana designada como Jefe de Detectives en la Fiscalía de Bergen, Nueva Jersey.

En EE.UU., el hispano celebra su identidad cuando celebra la independencia de su país, o el de sus padres, aunque todavía tiene batallas que librar cuando de los estereotipos del hispano se trata. Y en esto tal vez se asemeja al hermano latinoamericano que celebra la independencia en México y Centroamérica. Hace una pausa para celebrarse a sí mismo, y para celebrar que puede seguir luchando contra los desafíos que aún atentan contra su independencia y su libertad.