Loncheras: Una opción económica para empezar un restaurante (Video)

Emprender un restaurante en una lonchera cuesta de $10,000 a $15,000
Loncheras: Una opción económica para empezar un restaurante (Video)
Javier Cabrera comenzó su taquería en el 2003 y aunque continúa vendiendo en una lonchera, este año abrirá su tercera taquería.
Foto: Jorge H. Neri / La Opinión

En el bulevar Glenoaks y Sunland, en la ciudad de Sun Valley, California, Javier y Teresa Cabrera iniciaron su camino hacia el sueño americano en una troca lonchera, vendiendo tacos. Fue hace 11 años. Hoy, Daniel’s Tacos tiene dos locales, además de la lonchera original.

En todo el sur de California, la industria de los camiones de comida sigue generando empleos para cocineros que quieren independizarse.

Según la Asociación Nacional de Restaurantes, en 2012 esta industria registró ingresos de casi $700 millones, el 1 por ciento de las ventas de restaurantes.

“Empecé en la cadena El Pollo Loco limpiando mesas, después fui cocinero y finalmente el mánager general”, dijo Javier Cabrera, dueño de la compañía Daniel’s Tacos, a La Opinión.

“Un día me llamaron para decirme que el asistente no había llegado. Era mi día de descanso, pero tuve que ir a trabajar. Ahí decidí abrir mi propio negocio”, recordó.

Según la Asociación Nacional de Restaurantes,los camiones de comida son una de las ramas de mayor crecimiento en la industria. Uno de los intentos más recientes es el de Carolina Amado, de 39 años, madre soltera que vende comida poblana en las calles Vineland Ave y Sherman Way desde las 6 de la tarde hasta la 1 de la mañana. Y aunque comenzó hace menos de tres meses, dice, lo que vende ya le alcanza para sus gastos.

Con su socio Mario Rodríguez, Amado invirtió alrededor de $10,000. Ella se encarga de todo en la cocina; su socio, de cobrar.

“Como mujeres se nos cierra el mundo en los restaurantes porque nos dicen que tenemos que cargar cosas pesadas, nunca confían en una mujer” dijo Carolina Amado a La Opinión. “Yo en cambio aquí hago todo. Yo puedo sacar la traila, montarla a la troca…”.

“Para la mayoría, la mayor dificultad es que desconocen las leyes”, dijo Alfredo Magallanes, presidente de la Asociación de Loncheros La Familia Unida de California. El grupo asesora a estos nuevos empresarios, “sea el papeleo de salubridad, licencias para el negocio o todo lo que se relacione con trámites”, porque, “cuando los loncheros desconocen las leyes, tienen sus primeros problemas con Salubridad”.

Sin embargo, es un problema que los loncheros de todo el país han logrado vencer. Un estudio dirigido por el Institute of Justice en siete ciudades de EEUU (Los Ángeles, Seattle, Boston, Miami, Louisville, Las Vegas y Washington D.C.), evaluó las infracciones de salubridad de locales, loncheros y vendedores ambulantes. Concluye que hay más infracciones de salubridad de parte de los establecimientos ubicados en propiedades que en las loncheras. Solamente en Los Ángeles, es 120% mayor.

Estos pequeños puestos de venta sobre ruedas han estado en las calles de Los Ángeles desde el final de la segunda Guerra Mundial, generalmente como pequeñas empresas de migrantes mexicanos. Durante décadas, se limitaban a seguir las rutas de los trabajadores latinos para ofrecerles tacos, tortas, sopes y otros platillos tradicionales mexicanos.

Desde 2008 inició el auge: las loncheras se popularizaron y dejaron de ser patrimonio exclusivo de la comunidad latina. El primer protagonista fue Kogi BBQ Truck,una fusión de comida coreana y mexicana que llega a Rowland Heights, Diamond Bar, Granada Hills, Venice, El Segundo, allí donde hay gente de mayor poder adquisitivo. Ahora tiene dos locales, en Chinatown y en Culver City. Otros siguieron sus pasos y hoy muchas loncheras son un centro de atracción de comida gourmet, al punto que según otro estudio de la Asociación Nacional de Restaurantes seis de 10 personas comerían de una lonchera si su restaurante favorito tuviera esa opción.

“Comenzó con los migrantes mexicanos que se subieron a un camión a vender sus mejores recetas familiares porque sabían que eso les iban a comprar,” afirma la productora y directora Patricia Nazario del documental Masa Revolution. Ahora, “son un camino para la gente joven que no puede comenzar con un restaurante, porque cuesta demasiado [$200,000-$400,000], pero con los camiones el problema no es tan grande” [$10,000-$15,000].

Ese fue el capital a disposición de Javier Cabrera. Ahora, ya con 40 empleados, se prepara para abrir un tercer restaurante, en la misma esquina donde comenzó su primer taquería sobre ruedas, hace ya 11 años.

“Esto lo debemos a los empleados y a mi familia. Pero nunca olvidaré mi lonchera, porque ese fue mi inicio”.