Basurero clandestino trae enfermedades graves a Tijuana

Vecinos luchan contra un basurero clandestino en Tijuana que dicen les crea problemas de salud y hasta muertes
Basurero clandestino trae enfermedades graves a Tijuana
El basurero Norbac está al lado de casas en Tijuana.
Foto: Manuel Ocaño

Residentes de cinco colonias de Tijuana atribuyen muertes, enfermedades crónicas y malformaciones congénitas al uso clandestino de un basurero que presuntamente debió haber dejado de operar hace más de una década, pero donde siguen llevando desperdicios de todo tipo.

“Tenemos personas que han muerto por la contaminación, malformaciones de nacimiento, abortos involuntarios porque los bebés se ha muerto dentro del vientre de las madres y por eso han tenido que abortar, casos de cáncer, tumores”, dijo a La Opinión Albert Rivera, un pastor convertido en activista ambiental para ayudar a la gente.

Los vecinos proporcionaron un listado de más de 800 personas que padecen desde alergias hasta cáncer y todas le atribuyen sus males al uso continuo del Antiguo Relleno Sanitario Municipal El Jibarito.

“Creemos que esto ya es un delito ambiental criminal y que alguien debe ir a la cárcel”, dijo Rivera.

Los vecinos se organizaron en la Asociación General de Asistencia Profesional Educativa, o Agape, que inicialmente buscaba enseñar con unas viejas computadoras el uso de Internet entre los niños del barrio, pero que ha derivado en la única defensa de los pobladores ante los problemas ambientales y de salud en la zona.

Rivera, puertorriqueño de origen que tejió profundas raíces en el barrio, dice que en las inmediaciones del antiguo basurero no hay casos aislados.

María Cristina Güicho es una mujer joven. Hasta antes de enfermarse hacía ejercicio y era vegetariana. Dice que sorpresivamente le diagnosticaron cáncer de tiroides. El instituto de Servicios de Salud pública la incapacitó para trabajar porque una de las consecuencias es que tiene insuficiencia pulmonar crónica.

La doctora Silvia Rosiles le dijo a Güicho que los males son por la contaminación en que vive y le recomendó mudarse a otra zona, pero sin recursos ni posibilidades de trabajar y con el costo de vida en Tijuana “si le hago caso y no me muero de cáncer me puedo morir de hambre”, dijo la residente.

Desde fines del año pasado el basurero opera con el nombre de Norbac. Los vecinos habían presentado una demanda colectiva por daños contra el antiguo basurero, pero el propietario del lugar, Rodolfo Rodríguez Miranda, se asoció rápidamente y cambió de nombre.

Cuando decenas de enfermos fueron a la corte para presentar testimonio, el tribunal ya no los escuchó. Su demanda resultó improcedente porque fue interpuesta contra una empresa que ya no existía, el antiguo relleno, y el nuevo negocio tenía otro registro catastral. Norbac enseguida se amparó legalmente para que ya no procediera ninguna otra demanda.

El grupo recorrió entonces diversas dependencias en busca de justicia: ambientales, de salud, procuradurías, la policía; nadie se interesaba en ayudarpese a la gravedad del caso, que incluye muertes y enfermedades serias.

Finalmente la oficina de Vialidades y Transporte del Municipio de Tijuana accedió a apoyar al grupo en la medida de sus posibilidades Ya que no podía clausurar el lugar ni sancionar por contaminar haría lo que estaba en sus manos: multar por uso indebido de transporte a la empresa que acarreaba los desechos, Minteg Ambiental, propiedad de Rocío Elvira Banderas

Inspectores de vialidades se apostaban durante horas a la entrada de camiones al basurero y documentaban lo que llevaban en cada acarreo, de manera que al salir las unidades eran multadas por uso sin autorización para transportar desechos.

Con el operativo, los oficiales documentaron el origen de lo que llevaban los camiones aunque sin detallar los desechos.

“Así nos dimos cuenta de que entre los que tiran desechos en el antiguo basurero se encuentra el ISSSTECALI”, el Instituto de Seguro Social al servicio de los Trabajadores del Estado de Baja California, “y comprendimos por qué ni las autoridades ambientales, no de salud ni de justicia quieren ayudarnos: por un conflicto de interés”, dijo Rivera.

El diputado local Fausto Gallardo confirmó confirmó a La Opinión que el basurero debe estar cerrado y que ha pedido al secretario estatal ambiental, Carlos Beichlel Graizbord, que investigue y el funcionario lo ha ignorado.

Ahora Rivera y la Agape iniciaron una cruzada para pedir a las empresas que tienen contratos con Minteg Ambiental que se solidaricen con decenas de miles de residentes y suspendan esos servicios.

Ninguna de las dos empresas ha respondido a la prensa. Por lo menos una vez guardias de seguridad y enmascarados trataron de agredir a reporteros.

Sergio David, de seis semanas de edad, nació con los intestinos dentro de un pulmón. A los dos días de nacido lo tuvieron que operar porque se asfixiaba, no podía respirar. Sobrevivió, pero ahora se ve muy delgado y tiene que llevar puestas unas sondas que usará por mucho tiempo.

La madre, la señora Yolanda Aguilar Reyes es también madre de otros niños y dijo que en sus anteriores embarazos y en el de Sergio David los diagnósticos marcharon bien, excepto que en abril pasado, muy cerca de donde vive en Tijuana, operadores del antiguo basurero El Jibarito, presuntamente clausurado desde el 2002, removieron la tierra con maquinaria pesada y surgió un olor pestilente.

“No se podía soportar, no se podía respirar”, dijo la señora de sólo 17 años de edad sin antecedentes de enfermedades congénitas.

En el Hospital General de Tijuana donde operaron al bebé dijeron a la madre que el mal seguramente se debió a la contaminación, pero los médicos no se atreven a testificarlo porque carecen de pruebas y evidencias que tampoco pueden reunirse, porque pese a que debiera estar cerrado, el basurero opera con el nombre de Norbac, una empresa que entabló un amparo que impide clausuras e investigaciones.

“Y yo qué voy a hacer”, se pregunta la madre. El bebé necesitará tratamientos costosos y prolongados y por el amparo de la empresa nadie puede confirmar lo que lo afectó.

La bebé de la señora Ana Bella Aguilar iba a nacer sin cerebro, y con únicamente medio cráneo. Murió al momento de nacer prematuramente hace cinco años.

“La doctora me dijo que no se explicaba por qué había nacido así, porque yo tomaba el ácido fólico y mis vitaminas y todo. Me preguntó que si yo fumaba y pues no fumo. En mi familia no hay antecedentes de enfermedades así. Entonces me preguntó que cómo era el lugar donde yo vivía, y cuando le dije se preocupó mucho”, dijo la madre.

La familia vive en el Pedregal de Santa Julia, un asentamiento pobre que se formó después de que el antiguo basurero municipal de Tijuana fue clausurado en el 2002, pero que sin embargo sigue en operaciones, con lujosas oficinas, y desde fines del 2013, bajo el nombre de Norbac.

Los médicos forenses determinaron que la bebé murió por “anencefalia”, es decir por carecer de cerebro, y que la complicación fue “interrupción de la circulación materno fetal”.

Pero la madre, que entonces tenía 18 años de edad y gozaba de excelente salud, recuerda que cuando aproximadamente cuando fue la gestación de su bebé, obreros en el antiguo relleno sanitario movieron con maquinaria basura hasta dejarla a unos dos metros de distancia de su casa, que lo removido despedía un fuerte olor.

“Por lo menos quisiera saber qué fue lo que pasó”, dijo la madre.

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